Cambio de presidencia y posible ingreso de Marruecos en la Unión Africana

Una cumbre decisiva

Este domingo se inauguró la 28ª cumbre de la Unión Africana. Un encuentro en el que dos cuestiones acaparan gran parte de la atención: la elección de un nuevo presidente para la Comisión y la decisión de reintegrar o no a Marruecos como estado miembro. Asimismo, como declaró la todavía presidenta Dlamini-Zuma en su discurso inaugural, la organización panafricana sigue atenta a los conflictos en Burundi, Mali, República Centroafricana, Somalia y Sudán del Sur, y no sería de extrañar que también se abordaran las crisis políticas y de seguridad en República Democrática del Congo y en Gambia, la más reciente.

Los jefes de estado y los ministros de exteriores se reunirán desde hoy y hasta el martes 31 para llegar a acuerdos sobre todos estos asuntos. También será el día 31 cuando se lance oficialmente el Africa CDC, el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades, una apuesta de la UA para mejorar la sanidad en el continente.

Marruecos, el hijo pródigo

 

El que había sido uno de los países fundadores, en 1963, abandonó la institución cuando todavía se llamaba Organización para la Unidad Africana, hace ahora 33 años, en 1984. El entonces soberano, Hasán II, lo hizo como protesta ante la admisión en la OUA de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), proclamada por el Frente Polisario en el Sáhara Occidental. Ahora, su hijo, el rey Mohammed VI, considera la readmisión como una prioridad de interés nacional.

A escasos dos días de que arrancara esta 28ª Cumbre, el parlamento marroquí ratificó el acta constitutiva de la UA después de que el rey pidiera a los parlamentarios acelerar el trámite. Y es que, en el marco de su ofensiva diplomática para demostrar la africanidad del reino alauita, Mohammed VI se ha lanzado a la conquista de varias potencias del continente.

En el último trimestre de 2016, emprendió una gira de dos meses por seis países vecinos y, más allá de sus socios tradicionales del África occidental, ha conseguido los apoyos expresos de Ruanda, Etiopía, Tanzania y Madagascar. No ha sido gratis: Marruecos ha firmado 19 acuerdos económicos (y uno de seguridad) con Ruanda y 22 con Tanzania, y ha lanzado la construcción de una mezquita en Tanzania y la de un centro de formación en Madagascar.

El anhelo por estar en la Unión Africana es tal que incluso ha renunciado a la condición que previamente había puesto para volver a su “familia institucional”: expulsar a la RASD de la organización. Al menos, por ahora.

KagamerecibidoenCasablanca_junio2016

Cambio en la presidencia

 

La todavía Presidenta de la Comisión de la Unión Africana, Nkosazana Dlamini-Zuma, primera mujer a la cabeza del ente, deja el puesto después de cuatro años. Optan a sustituirla cinco candidatos. Dos llevan aspirando al cargo desde marzo de 2016, pero no lograron los dos tercios de los votos necesarios en la 27ª cumbre celebrada en Kigali el pasado julio (de hecho, 30 países se abstuvieron de la votación). Estos dos candidatos son Pelonomi Venson-Moitoi y Agapito Mba Mokuy.

La botsuana Pelonomi Venson-Moitoi ha sido ministra de Educación, de Comunicación, de Turismo, de Transporte y ahora lo es de Exteriores. La apoyan los quince países de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC). Sus dos principales hándicaps para resultar vencedora son la continuada ausencia de su presidente, Ian  Khama, en las reuniones de la UA y la postura de Botsuana a favor de la Corte Penal Internacional, que provoca la hostilidad de varios jefes de estado africanos. Además, tiene experiencia en el gobierno nacional y regional pero le falta dimensión continental e internacional.

Por su parte, el ecuatoguineano Agapito Mba Mokuy es, a sus 52 años, el candidato más joven a presidir la Comisión. Ministro de Exteriores y cercano consejero de Obiang para asuntos africanos desde 2010, fue funcionario en París, en la Unesco, durante 18 años. Lo apoyan parte de los países miembros de la CEEAC (Comunidad Económica de los Estados de África Central).

Los otros candidatos que han entrado en liza para esta segunda votación, tras la derrota de julio, son Moussa Faki Mahamat, Amina Mohamed Jibril y Abdoulaye Bathily.

candidatos

El chadiano Moussa Faki Mahamat es un pilar en el sistema del presidente Idriss Déby. Fue Primer Ministro y actualmente dirige el Ministerio de Asuntos Exteriores e Integración Africana. Cuenta con el respaldo de Argelia, de algunos países de África central y varios jefes de estado de África occidental.

La diplomática keniana Amina Mohamed Jibril ejerce ahora como Ministra de Asuntos Exteriores y de Comercio Internacional. Muy ligada a las Naciones Unidas y a otros organismos internacionales, es la candidata que más ha viajado por el continente en busca de apoyos. Está respaldada por Ruanda y por los ocho países de la IGAD (Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo). Juegan en su contra las acusaciones de corrupción y el que su país haya ocupado la vicepresidencia de la Comisión los últimos ocho años.

El candidato más veterano, de 70 años, es el senegalés Abdoulaye Bathily. Ocupó varios ministerios en su país, donde llegó a ser candidato en 1993 y en 2007 y, por último, ha sido representante de Ban Ki-moon en África central. Lo apoyan Marruecos y la CEDEAO.

Aunque en el África occidental haya una aparente unanimidad favorable a Bathily, un tercio de los jefes de estado son, según un diplomático, “sensibles a las llamadas del amigo Obiang” y, en otros países del continente, comparten su misma concepción de “longevidad en el poder”. Sin embargo, las actuaciones de su país en cuanto a democracia y derechos humanos pueden costarle votos a Mba Mokuy.

Tradicionalmente, el puesto rota entre países de habla inglesa y países de habla francesa y, dado que Dlamini-Zuma venía de la anglófona Sudáfrica, lo esperable es que la keniana y la botsuana queden fuera de las quinielas. Entre los otros tres candidatos, el chadiano y el ecuatoguineano cargan con la sospecha que se cierne sobre sus países en lo que a respeto a los derechos humanos se refiere. Por su parte, al senegalés podría perjudicarle tanto su avanzada dedad como la sobrerepresentatividad del África occidental en el puesto: de los cuatro presidentes que ha tenido la Comisión, desde la creación de la UA en 2001, dos han sido de esta región (Amara Essy, de Costa de Marfil, y Alpha Oumar Konaré, de Mali).

¿Se reintegrará Marruecos? ¿Podrá votar al nuevo presidente de la Comisión? ¿Quién saldrá elegido? ¿Acudirá el recién investido presidente de Gambia, Adama Barrow? Muchos interrogantes que se resolverán la semana que viene en Adís Abeba y de los que te mantendremos informado/a aquí, en Africaye.

 

Foto de Hiroo Yamagata.

(Gran Canaria, 1987) Periodista y comunicadora audiovisual apasionada por África Subsahariana. Máster en Culturas y Desarrollo en el continente vecino. Enganchada a las redes sociales, donde se me pasan las horas siguiendo la actualidad de casi todos los ámbitos. ¿Que qué temas me interesan de África? Uf, ¡¿cuáles no?! Todo lo artístico y social, lo relacionado con la mujer africana, la afrodescendencia, pero también las relaciones políticas y económicas, como la Françafrique y Chináfrica, y la implantación de las nuevas tecnologías.

Leave a Reply

  • (not be published)