Día de la Mujer Africana

El pasado 31 de julio fue el día de la mujer africana, una efeméride celebrada en todo el continente desde su creación, en 1974, de manos de la Organización Panafricana de Mujeres (OPF son sus siglas en francés y PAWO son las inglesas).

Esta organización tiene como objetivo servir de plataforma para que las mujeres, de dentro y de fuera de África, intercambien puntos de vista, para dirigir y apoyar la acción contra la violación de los derechos humanos (de las mujeres en especial) y para reforzar la paz en el mundo y en el continente africano. La máxima aspiración de la OPF es garantizar la plena participación de las mujeres en la toma de decisiones, en el desarrollo político, económico y social a escala internacional y, sobre todo, en los estados africanos.

Organización pionera

La creación de la OPF manifiesta la capacidad de las africanas para innovar en la lucha colectiva.

La idea de crear la Organización Panafricana de Mujeres nació de las mujeres que participaron en el Congreso de la Federación Democrática Internacional de mujeres en Viena, allá por 1958. Cuatro años después, un grupo de africanas luchadoras por la libertad —la cual, en aquella época, pasaba por la descolonización— visitó a Julius Nyerere, Primer Ministro tanzano, para respaldar sus esfuerzos para crear la Organización de la Unidad Africana (OAU en inglés), actual Unión Africana.

En aquel 1962, en Dar es-Salam, se celebró un congreso en el que participaron representantes femeninas de catorce países africanos y de diez Movimientos de Liberación Nacional. Fruto de este encuentro se fundó la Conferencia de Mujeres Africanas, rebautizada Organización Panafricana de Mujeres en el congreso de Dakar de julio de 1974. No solo fue la primera organización continental de mujeres sino que, anticipándose en un año al surgimiento de la OAU (1963), la OPF fue la primera entidad panafricana. Además de querer movilizar a las mujeres por su liberación, quería que también lucharan para liberar a sus países de las potencias coloniales.

Así, la celebración del día de la mujer africana conmemora el compromiso de las pioneras de las independencias en su lucha por un África libre en la que se reconocieran y respetaran los derechos humanos y, particularmente, los de las mujeres. El 31 de julio como momento para recordar a pioneras del panafricanismo en femenino como Hawa Keita, Maria Ruth Neto, Fathia Bethabar, Jeanne Martin Cissé… Esta última fue la primera Secretaria General de la OPF. Una política y diplomática guineana que rompió muchos techos de cristal para las mujeres en general y para las mujeres africanas, específicamente, y que también fue la primera mujer en presidir el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (noviembre de 1972).

Logros

No cabe duda de que, desde la constitución de la Organización Panafricana de Mujeres, se han alcanzado considerables avances en el reconocimiento de los derechos y del papel de las mujeres en las sociedades africanas.

Un ejemplo son las africanas que han recibido reconocimiento internacional, por ejemplo, con la concesión de los premios Nobel en categorías como Literatura (la escritora sudafricana Nadine Gordimer en 1991) o Paz (la ambientalista de Kenia, Wangari Maathai, y más recientemente, Ellen Johnson Sirleaf y la también liberiana Leymah Gbowee, que compartieron el galardón en 2011 con la activista yemení Tawakkol Karman).

Y, mencionando a Johnson Sirleaf, no solo pasará a la historia del continente por su Nobel, sino también por haber sido la primera mujer elegida democráticamente para presidir su país, hace ya diez años. Después, otras siete mujeres han estado a la cabeza de un estado africano. Como subrayaba recientemente Carolina Cerqueira, vicepresidenta de la OPF en el África Austral, con motivo del día de la mujer africana, “se registran progresos significativos en la condición de la africana, sobre todo en los órganos político, legislativo y de representación”.

Los países africanos se sitúan en los primeros puestos en los rankings internacionales de países con mayor porcentaje de acceso de las mujeres a las cámaras legislativas. En este sentido, Ruanda y Sudáfrica se ubican en las primeras posiciones junto a países del Norte de Europa, considerados de los más modélicos en este sentido. De hecho, en la última clasificación de la organización InterParliamentary Union (IPU), entre las primeras diez posiciones en el ranking mundial de mayor participación de mujeres en los parlamentos, se sitúan Ruanda, Seychelles, Senegal y Sudáfrica.

Pese a estos logros, queda mucho por hacer y la jornada dedicada a las africanas también debe servir para reflexionar sobre dichos desafíos.

Retos

Entre los males más flagrantes que afectan a las africanas, cabe destacar la feminización de la pobreza, el analfabetismo, la mortalidad materna y la violencia en todas sus vertientes. El África subsahariana es la región con la mortalidad materna más elevada. Las causas son múltiples pero las principales son la falta de servicios sanitarios y la falta de educación. No en vano, la región subsahariana también es líder (por desgracia) en las más bajas tasas de alfabetización femenina y en menor número de años de escolarización.

Por otro lado, cuando hablamos de «violencia en todas sus vertientes», aludimos a que, en zonas de guerra, ellas son las que pagan el precio más caro: la mortalidad materna se dispara y, a la violencia generalizada, han de sumar a menudo la violación y las formas más extremas de maltrato.

Estas discriminaciones y muchas otras suponen un verdadero reto para la lucha por la efectiva igualdad entre hombres y mujeres en África especialmente ahora, cuando coinciden dos momentos: la década de las mujeres africanas y el año centrado en los derechos de las mujeres.

De 2010 a 2020 es la década de las mujeres africanas, un mecanismo para acelerar la implementación de los objetivos establecidos en varias declaraciones, protocolos y convenciones adoptadas por la Unión Africana. Este organismo también instituyó el vigente 2016 como el Año de los derechos humanos con foco particular en los derechos de las mujeres, centrándolo en la tolerancia cero a la violencia contra las mujeres y en el cumplimiento, transcurridos 13 años, del Protocolo de Maputo o Protocolo sobre los Derechos de la Mujer Africana.

Se habla mucho de las mujeres africanas como motor para el desarrollo del continente y es cierto que en ellas se sustenta gran parte del día a día socioeconómico pero, para permitirles cumplir esta función, queda mucho por hacer en el terreno de los derechos de las mujeres.

 

Foto: Mujer en Niamey (Níger) de Jordi Boixareu

(Gran Canaria, 1987) Periodista y comunicadora audiovisual apasionada por África Subsahariana. Máster en Culturas y Desarrollo en el continente vecino. Enganchada a las redes sociales, donde se me pasan las horas siguiendo la actualidad de casi todos los ámbitos. ¿Que qué temas me interesan de África? Uf, ¡¿cuáles no?! Todo lo artístico y social, lo relacionado con la mujer africana, la afrodescendencia, pero también las relaciones políticas y económicas, como la Françafrique y Chináfrica, y la implantación de las nuevas tecnologías.

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