Entrevista a la escritora y activista Trifonia Melibea Obono

“Las guineanas siempre han sido feministas”

“Cuando sales del armario, lo primero que asumes es que ya no tienes familia porque te conviertes en una vergüenza para tu madre y para toda la tribu. Pasas a ser una sin tribu, una sin familia y una sin tierra”. Así se expresaba la ecuatoguineana Trifonia Melibea Obono (1982) en su reciente paso por la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria para presentar su tercera novela, “La Bastarda” (Flores Raras). En ella, vuelve a centrarse en el papel secundario de la mujer en la cultura fang, donde es considerada un bien –primero, propiedad del hermano y luego, del marido- y un medio –para lograr el fin: descendencia para la tribu-.

 

Recientemente, han adquirido cierto reconocimiento feministas africanas y escritoras, al igual que usted, como Chimamanda Adichie. Pero, ¿cómo es ser feminista en Guinea Ecuatorial?

(Reflexiona) Es un deber muy solitario. Pertenezco a una generación de chicas jóvenes con estudios superiores que cuestionamos los roles de género. No tengo ningún impedimento en hacer el rol masculino pero, en mi sociedad, los roles están muy marcados y definidos. Como te salgas del tuyo, ahí te quedas. Ser feminista en Guinea Ecuatorial es muy duro.

 

Cuando dice que es muy solitario, ¿qué ocurre? ¿No hay feministas en su país?

¡Uy, sí! Hay muchas feministas en Guinea Ecuatorial. Claro que muchas dicen “no soy feminista, soy humanista”. Pero a esas les digo “cariño, si crees y luchas por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, eres feminista, aunque a tu colega le caiga mal. Pero lo eres”.

 

Sí. Es que con la noción de ‘feminista’ parece ocurrir como con la de ‘homosexual’, que se considera una imposición de Occidente, ¿no cree?

Sí. Se ha querido regresar a un África a la que llaman el África original. Una búsqueda de identidad con mucha incertidumbre. El problema es que las élites que se quedan gobernando en el continente cuando se van los blancos buscan construir una identidad que es polémica porque no se ponen de acuerdo en qué es África. (…) África no se define porque no se encuentra a sí misma. Cuando no se tiene explicación a algo [como ocurre con el colectivo LGTBI] siempre se atribuye a los blancos, a la brujería o al demonio.

Las guineanas de todas las etnias siempre han sido feministas. La dificultad es que los hombres siempre han sido muy sordos para saber lo que ellas querían. Ahora se visibiliza el tema de género y parece que las que hablan son las europeizadas pero tu abuela ya era feminista, solo que tú no tenías ningún interés en verlo. Lo que dicen las jóvenes ahora lo llevan diciendo hace siglos. El discurso es la independencia y la autodeterminación de la vida de las mujeres.

Lo mismo pasa con la homosexualidad. Siempre ha habido gente LGTBI en África. ¿Cómo va a ser la Cuna de la Humanidad solo para algunas cosas y no para esto también? Ha habido gays y lesbianas toda la vida. O lo aceptamos y trabajamos por la integración, o lo negamos y la gente lo pasa mal. No es occidental, solo que ahora la gente es capaz de decirlo y antes lo dejaban en el ámbito privado.

 

Está licenciada en Periodismo y en Ciencias Políticas. ¿Por cuál de sus profesiones incomoda más en Guinea Ecuatorial?

Me censuran por las dos.

 

¿Qué cree que pasará primero en su país: la llegada de la democracia o el fin de la homofobia?

(Reflexiona) Las dos cosas están relacionadas. No puede haber libertad para la comunidad LGTBI sin democracia.

 

¿Y cree que habrá democracia en un futuro próximo?

Uf. Esa es una buena pregunta. Lo veo difícil pero posible.

 

¿Hay alguna diferencia entre la discriminación LGTBI en Guinea Ecuatorial y la que hay en otros Estados africanos?

La única diferencia es que en los demás países lo LGTBI está más visibilizado. En Guinea, lo único que hay es la Semana de Expresión Cultural LGBT, de la que este mes se celebrará la segunda edición.

 

¿Participará?

Sí, ¡claro! ¿Cómo que no?

 

¿Y el gobierno permite que se celebre?

La hace la diplomacia española en un espacio propio que el gobierno no puede violar. El año pasado participaron otras embajadas, personas independientes de Guinea y, sobre todo, jóvenes guineanos. Pero siempre en este espacio protegido por España. (…) Los LGTBI nos tenemos que reunir o en nuestras viviendas o en centros culturales occidentales. Hay asociaciones no legalizadas que funcionan de manera informal. En espacios institucionalizados de Guinea Ecuatorial no hay presencia LGTBI.

 

¿Conoce casos de personas LGTBI de Guinea que hayan pedido refugio en España?

Conocemos un caso. No nos consta que España sea un país muy tolerante con el asilo a la gente LGTBI. No es uno de los puntos fuertes de la diplomacia española. Además, es muy difícil salir de Guinea a España por todos los papeles que te piden (…) Las relaciones [entre los dos países] son como las de una pareja divorciada que ponen en medio a la descendencia para ir jodiéndole la vida al otro. (…) Ambas embajadas ponen muchas barreras para que las dos comunidades se comuniquen. Crean un desconocimiento brutal en España sobre Guinea a pesar de ese pasado y presente histórico.

 

¿Es cierto que en Guinea han prohibido “La Bastarda”, su última novela?

La han prohibido de facto. En la tele y en la radio no se puede hablar de ella. Me dicen “¿qué tal si esa parte no la tocas?” y yo “o hablo de todo o de nada”. (…) No te dicen “no lo traigas” pero, si no se habla de él en medios, el libro no existe. Te dicen que es porque es de mala educación, una mala influencia.

En este punto de la entrevista, Melibea lamenta que no haya librerías, ni editoriales, ni periódicos en su país. Solo revistas que se publican mensualmente, “si es que salen”.

 

¿Escribe para la sociedad ecuatoguineana o para la española, para que sepa más sobre su país? 

Escribo para vivir. Soy una mujer fang. Soy una mujer soltera, lo que está mal visto en la etnia fang. Soy una mujer guineana con una mínima formación. Lo tengo todo en contra. También soy una madre soltera. En la estratificación social fang la mujer no existe. Mis personajes son lo que me gustaría que fuese la mujer fang y la mujer en el mundo. Escribo para encontrarle sentido a mi vida. En la vida real no tengo vida, solo tengo algo de vida cuando creo personajes. Por mi identidad étnica, de país, continental, de género y de LGTBI, no tengo vida. Escribir es vivir para mí. No pienso en ninguna sociedad. No tengo un público definido. Vivo en una población globalizada. Escribo para existir.

(Gran Canaria, 1987) Periodista y comunicadora audiovisual apasionada por África Subsahariana. Máster en Culturas y Desarrollo en el continente vecino. Enganchada a las redes sociales, donde se me pasan las horas siguiendo la actualidad de casi todos los ámbitos. ¿Que qué temas me interesan de África? Uf, ¡¿cuáles no?! Todo lo artístico y social, lo relacionado con la mujer africana, la afrodescendencia, pero también las relaciones políticas y económicas, como la Françafrique y Chináfrica, y la implantación de las nuevas tecnologías.

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