Yibuti y Yemen proyectan su conexión

Bridge of the horns. Un megaproyecto para unir África y Oriente Medio

El Mar Rojo es quizás el espacio marítimo con más volumen de mercancías del mundo. Desde la apertura del Canal de Suez (1869) se creó una vía directa entre Europa, la costa Oriental de África y los mercados asiáticos. Este hecho, convirtió a la región en un punto estratégico para las potencias mundiales durante el periodo colonial, cuando Gran Bretaña, Francia o Italia, entre otros, no quisieron perder la oportunidad de crear colonias en esta ruta. Igualmente, durante la Guerra Fría, tanto la URSS como EEUU tuvieron interés por crear alianzas con los diferentes países de la región para asegurarse también una mayor influencia en las rutas del Mar Rojo y el Océano Índico. Pero los tiempos cambian. Ahora no se trata solo de navegar y controlar el Mar Rojo, sino también, desde hace diez años, el objetivo es cruzarlo, física y literalmente hablando.

 

En 2008 Yemen y Yibuti acordaron la construcción del puente más largo del mundo que, con una longitud de 29 kilómetros, atravesaría el Estrecho de Bab el-Mandeb y conectaría no sólo estos dos países, sino que pondría en contacto a la potencia regional de Oriente Medio, Arabia Saudí, con los crecientes poderes regionales del este africano, como Etiopía, que tiene su particular megaproyecto en la Gran Presa del Renacimiento.  De hecho, la construcción del proyecto “Bridge of the Horns” tendría ramificaciones que unirían el estrecho con los centros yemeníes de Sanaa y Adén, las ciudades saudíes de la Meca y Yeda, así como Dubai. En el lado africano, se crearían vías directas con Addis Abeba, Jartum o, incluso, Nairobi. Si bien, parece poco probable que este proyecto construya las infraestructuras necesarias para unir capitales que se encuentran a cientos de kilómetros debido a los costes de construcción y mantenimiento que conllevaría y que dependería de cada estado.

Estrecho de Bab el-Mandeb

 Lo cierto es que el sueño de cruzar el estrecho de Bab el-Mandeb sigue siendo, a día de hoy, una ilusión. De hecho, el inicio de su construcción estaba planificado para 2009 y se calculaba que el proyecto estuviera en funcionamiento en 2020. Sin embargo, a día de hoy no se ha dado ningún paso para iniciar las obras, más allá de los 500 km2 de terreno que Yibuti ha asegurado en su lado del estrecho para empezar la construcción. La empresa encargada de las obras es Al-Noor Holding Investment LLC, con sede en Dubai y dirigida, curiosamente, por Tarek Bin Laden que, como os imagináis, era familia del terrorista más famoso del mundo. Esta compañía propuso dos fases de construcción para el puente: la primera fase uniría las costas de Yemen con la isla de Perim con un puente de tres kilómetros y construiría una autovía de cuatro kilómetros sobre la isla. En la segunda fase se construirían un total de 21 kilómetros de puentes colgantes y puentes de vigas hasta la costa de Yibuti. Sin embargo, el gran problema de esta construcción no era sólo la longitud, sino la profundidad ya que las aguas de Bab-el-Mandeb tienen un fondo de hasta 300 metros.

 

La urbanización del estrecho de Bab el-Mandeb

Junto al proyecto del puente se ideó la construcción de la ciudad al-Noor. Traducido al español como la ciudad de la luz, esta urbe ex-novo se extendería a ambos lados del viaducto y se calculó que tendría una población de hasta 2,5 millones de personas en el lado yibutiano y hasta 4,5 millones en el lado yemení. En el video de este megaproyecto, que podéis ver más abajo, se presentaba al-Noor como la ciudad del futuro, funcionando a base de energía renovable y que se convertiría en un hub regional intercontinental. Además, se calculó que el tráfico entre ambas orillas, por día, sería de 100.000 vehículos y 50.000 pasajeros que utilizarían el transporte ferroviario (el proyecto también preveía unir ambas orillas por tren). El coste total de todas las obras alcanzaría, de llevarse a cabo, los 200.000 millones de dólares.

 

Lo interesante de toda esta andanza no es sólo la magnitud del proyecto, sino que, en parte, cambia la lógica regional norte-sur, donde siguen predominando las grandes potencias mundiales, por una lógica de cooperación este-oeste, basada en la vinculación de estas dos regiones a ambos lados del Mar Rojo. Además, permitiría a Yibuti diversificar su economía ya que actualmente está marcada, sobre todo, por la presencia de bases militares extranjeras como Francia, Estados Unidos o China. A pesar de ello, el proyecto sigue siendo un boceto y parece difícil que se materialice. Pero, ¿a qué se debieron los retrasos en la consecución del proyecto? Parece probable que ante la crisis que estalló en 2008 la búsqueda de inversión durante los años siguientes resultará complicada. No obstante, este factor por sí solo no explicaría por qué diez años después la construcción aún no ha comenzado. Al problema financiero habría que añadir el inicio de la Primavera Árabe en 2011, que afectó a Yemen y la posterior evolución de la situación interna, con el golpe de Estado de 2014 contra el Presidente al-Hadi y la guerra civil que estalló poco después.

Frente a la imposibilidad de llevar a cabo esta obra (al menos de momento) han surgido otras alternativas en el Mar Rojo para unir África y Oriente Medio. En 2016 Egipto y Arabia Saudí se comprometieron a la construcción de un puente entre las ciudades de Nabq y Ras Alsheikh Hamid. Este puente tendría una longitud de 16 kilómetros, la mitad de distancia que la propuesta de Yibuti y Yemen y un coste total entre 3.000-4.000 millones de dólares, esto es, una cantidad ínfima comparado con el megaproyecto de Bab-el Mandeb. Aunque es muy probable que el puente entre Egipto y Arabia Saudí se materialice antes que el de sus vecinos, lo cierto es que el impacto que tendría la obra entre Yibuti y Yemen, sería mucho mayor, al afectar a más países entre los que se encuentran las potencias regionales del Cuerno de África y los estados árabes del sur de la Península Arábiga.

 

Pero, por el momento, parece que todo esto sigue siendo un sueño y que el megaproyecto al-Noor seguirá sin hacerse realidad. No obstante, parece que las lógicas comerciales, económicas y políticas empiezan a centrarse en las posibilidades de dos regiones que están muy cerca, recuperando unos vínculos que han estado activos durante siglos y han sido básicos para el intercambio a ambas orillas del Mar Rojo.

 

Foto de portada: WorldWind software

Mapa: M.Minderhoud – own work based on PD map.

Video: https://www.youtube.com/watch?v=fh-1Dkkt8E0

(Valladolid, 1990) Soy licenciado en Historia y sigo estudiando para, algún día, ser antropólogo. Actualmente trabajo en la Universidad de Valladolid como investigador predoctoral, donde estoy realizando mi tesis sobre el papel de los actores externos en la reconstrucción de Somalia. Suena muy técnico y muy recto pero, en realidad, soy un auténtico desastre. Bautizado por mis padre como un culo-inquieto, descubrí África cuando pisé por primera vez Zambia. Sin embargo mi corazoncito sigue repartido en diferentes países del África Oriental. Soy un amante empedernido de la historia, la política, los movimientos sociales, las culturas y cualquier forma de expresión artística. Creo firmemente en la difusión de información y conocimientos, por eso colaboro en proyectos como Wiriko o Africaye.

<span>One</span> Response to: Bridge of the horns. Un megaproyecto para unir África y Oriente Medio

  1. gravatar <cite class="fn">Virginia S.</cite> Responder
    marzo 26th, 2020

    ¡Qué interesante! Vaya megaproyecto. Aunque tiene toda la pinta de quedarse en un borrador… Gracias, Pablo!

Leave a Reply to Virginia S.

  • (no se publicará)