Cómo una catástrofe medioambiental catalizó una movilización antigubernamental en Mauricio

Petróleo, protestas y solidaridad masiva en Mauricio

Mauricio tiene una reputación de estabilidad y calidad de su política democrática. Las protestas masivas son relativamente poco comunes en el país. Pero la gestión gubernamental de un derrame de petróleo de gran magnitud –con consecuencias devastadoras para la biodiversidad, salud y economía de la isla– ha resultado en protestas, amenazando este consenso. En la movilización más significativa, más de 100.000 personas se movilizaron en la capital, Port Louis, el 29 de agosto. La segunda movilización, el 12 de septiembre en Mahebourg, el lugar directamente afectado por el derrame, tuvo 25.000 participantes, de acuerdo a las estimaciones policiales, aunque los organizadores dicen que fue el doble, si no mayor. Los manifestantes reclamaron un cambio y la dimisión del gobierno, especialmente del Primer Ministro Pravind Jugnauth.

¿Qué fue lo que provocó esta movilización masiva? el 25 de julio, el  MV Wakashio, un buque con bandera panameña en ruta entre China y Brasil que transportaba 200 toneladas de diesel y 3.800 de crudo, se encalló en el arrecife de coral de Pointe d’Esny, en la costa sureste de Mauricio. La laguna en esa costa está situada cerca de dos ecosistemas marinos medioambientalmente protegidos y el parque marino Blue Bay, un humedal de importancia internacional.

Durante 12 días, la nación esperó que el gobierno reaccionara para prevenir un desastre medioambiental. Para apaciguar a la población la policía anunció el 5 de agosto que se estaban realizando esfuerzos para estabilizar el buque y dijo que no se estaba hundiendo sino encallado en un banco de arena. Sin embargo, precipitado por unas condiciones climáticas adversas se reportaron signos de las primeras roturas en el casco. El siguiente día el buque empezó a derramar alrededor de 1.200 toneladas de petróleo en la prístina laguna. El derrame amenaza numerosas especies en el entorno de las lagunas de Blue Bay, Pointe d’Esny y Mahebourg, con importantes consecuencias para la economía, la seguridad alimentaria y la salud en Mauricio.

El gobierno fue criticado por su lenta respuesta: solo el 7 de agosto declaró la emergencia medioambiental. Las imágenes del derrame –de las playas, ríos y manglares– llegaron a los titulares internacionales. En una entrevista a la BBC, se le preguntó al Primer Ministro Jugnauth por la lenta reacción y si le debía una disculpa a la ciudadanía. Respondió que las autoridades se apoyaron en el consejo de los expertos internacionales, y que las condiciones climáticas adversas habían entorpecido las operaciones para extraer el petróleo del buque. La explicación fue criticada por poco transparente y por los grupos medioambientalistas, de sociedad civil y el público en general.

A pesar de que Jugnauth ha comisionado una investigación formal, su gobierno ha sido acusado de falta de transparente en la gestión del derrame y las labores de limpieza, lo que ha enfurecido a muchos. El gobierno parece estarse parapetando en los consejeros internacionales mientras no es abierto sobre otras ofertas de ayuda. La ira también se está concentradno en la compañía naviera japonesa, Nagashiki Shipping, la industria de seguros y la comunidad internacional que no parece prestar excesiva atención a las peticiones de los mauricios cuyos medios de vida están en riesgo.

Se han tomado algunas medidas: el capitán del buque ha sido arrestado por la policía mauricia y acusado de navegación peligrosa. el gobierno mauricio prohibió la venta y consumo de pescado y marisco de la laguna del sudesta después de que las pruebas del área dieron positivo a trazas de hidrocarburos. Y una amplia área (125km2) de la costa sudeste y este ha sido declarada zona vedada. Lo que continúa sin saberse es la cantidad exacta de petróleo derramado en aguas mauricias, la toxicidad del petróleo, y qué químicos fueron usados en las operaciones de limieza.

Los voluntarios crearon y colocaron barreras absorbentes
improvisadas con hojas secas de caña en sacos de tela,
y tubos hechos de mallas y pelo.

Los días posteriores al derrame, los grupos de la sociedad civil tomaron acción inmediata para paliar los daños dentro de sus posibilidades. Voluntarios de todo tipo a lo largo del país se movilizaron para ayudar. Aunque la mayoría no tenían experiencia con derrames petrolíferos todos sintieron que debía hacerse algo. Los voluntarios crearon y colocaron barreras absorbentes  improvisadas con hojas secas de caña en sacos de tela, y tubos hechos de mallas y pelo. Dadas las propiedades absorbentes del pelo, se organizó una recolección nacional de cabello a través de las peluquerías a lo largo de la isla, que ofrecían cortes de pelo gratis. Las acciones de la población desafiaron una orden gubernamental que pedía dejar a las autoridades las labores de limpieza. Jugnauth fue tan lejos como para nombrar a los voluntarios como “fastidiosos“, implicando que sus acciones estaban haciendo más daño que beneficio, enfadando aún más a la población.

Las movilizaciones fueron lideradas por el activista social Bruno Laurette, e incluyó ciudadanos de todos los grupos étnicos, religiosos y etarios, junto a niños y personas con diversidad funcional. La manifestación recibió un amplio apoyo de grupos de izquierda como Rezistans ek Alternativ, grupos medioambientales como Aret Kokin Nou Laplage y Eco Sud, así como sindicatos (líderes y miembros de los partidos políticos de la oposición participaron en la primera manifestación, pero como ciudadanos). Ambas movilizaciones estaban formadas mayoritariamente de ciudadanos no afiliados a ninguna organización en particular, pero que querían expresar su descontento con la gestión gubernamental de la crisis.

Para naciones isleñas como Mauricio, el mar y el océano están entretejidos a la identidad de la población, así como representar un determinante clave de sus medios de vida. La inacción a nivel estatal, la opacidad sobre el derrame, y la pésima gestión de una crisis de estas dimensiones sirvió como catalizador de la rabia de la población desencadenando una protesta antigubernamental histórica a la que merece la pena seguir la pista en los próximos meses.

Artículo originalmente publicado por Africa is a country.

Autora: Ramola Ramtohul, profesora en Sociología y estudios de género en la facultad de ciencias sociales y humanidades de la University of Mauritius.

Foto de portada: IMO 

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