Elecciones legislativas tras 22 años de dictadura

Gambia vota su parlamento tras la caída de Jammeh

En Gambia tienen un sistema de voto único en el mundo: en vez de usar papeletas, usan canicas. Cuando Bakary, un joven de 24 años, llega al colegio electoral de Bakau, un barrio en las afueras de Banjul, unas decenas de personas hacen fila en el patio arenoso de esta escuela de educación primaria. Uno por uno, todos enseñan su documento de identidad y se les entrega una canica de cristal. Bakary entra en la cabina de voto donde hay cuatro recipientes de hojalata, cada uno con la foto de un candidato y las siglas de su partido. Dentro de cada recipiente hay una campanilla. Cuando la canica es depositada en uno de los recipientes hace sonar la campanilla. Así el Presidente de la mesa escucha el sonido y puede asegurarse de que se ha depositado un solo voto sin que haya habido fraude.

Estas elecciones legislativas del 6 de abril son los comicios más importantes en el país después de que en las anteriores votaciones presidenciales, Yahya Jammeh fuera derrotado por Adama Barrow, el candidato que lideró por primea vez a todos los partidos de la oposición. Tras unas semanas de incertidumbre, el pasado 21 de Enero, Jammeh se vio obligado a huir al exilio cediendo a las presiones políticas y militares de los países vecinos que forman la ECOWAS. De esta forma, los gambianos se liberaban de 22 años de dictadura bajo un régimen que había sido denunciado repetidamente por perseguir y asesinar a los miembros de la oposición.

Pero en dos meses el panorama ha cambiado radicalmente y ahora las elecciones para escoger a los miembros del parlamento ya no son un puro tramite. A la mañana siguiente de las votaciones, la Comisión Electoral Independiente (IEC por sus siglas en inglés) confirmaba los resultados fruto del recuento de canicas: El United Democratic Party (UDP), el partido tradicional de la oposición a Jammeh, había conseguido la mayoría en la Asamblea Nacional a pesar de una participación más baja de lo esperado. Una buena noticia para el nuevo Presidente Barrow que necesitaba el apoyo de los miembros de la Asamblea para tirar adelante las reformas que conviertan a este pequeño país de África Occidental en una plena democracia. “Claro que estoy contento, ahora las elecciones son muy diferentes, son limpias y mi voto cuenta de verdad” explicaba Bakary.

Al inicio de la jornada, la misión de observadores enviados por la Unión Europea acudía al colegio para supervisar las mesas. También es la primera vez que representantes de la UE son invitados en unas elecciones en Gambia. A pesar de esto, el eurodiputado checo Miroslav Poche, que actúa como Observador Jefe de la misión, aseguraba no estar sorprendido con el sistema de voto de las canicas: “ya nos habían avisado, es una forma tradicional de voto de Gambia tan válida como cualquier otra” añadía. Poche calificaba el ambiente durante la campaña de “pacífico y tranquilo, sin que se hubiera producido o se esperara ningún tipo de altercado relevante”.

En las elecciones se presentaron un total de 238 candidatos, representando a nueve partidos, entre ellos el Alliance for Patriotic Reorientation and Reconstruction (APRC) el partido que presidió Jammeh y gobernó durante las dos décadas de dictadura. En las semanas previas de campaña electoral, por las calles de Banjul no era difícil encontrarse con mítines y actos políticos en los que los vecinos daban su opinión con micrófono abierto. En las puertas de los taxis amarillos que circulan por la ciudad, las pegatinas del Arsenal o el Chelsea ahora se combinan con la frase Gambia Has Decided (Gambia ha decidido) haciendo referencia a la etiqueta que utilizaron los activistas en las redes sociales para forzar la marcha de Jammeh, y en las tiendas de recuerdos para turistas se venden fotografías con la cara del nuevo Presidente.

 

Las tareas pendientes del gobierno de Barrow

Este ambiente de libertad y optimismo contrasta con el clima de represión y miedo en el que Jammeh había sometido a los gambianos durante años. Ahora la opinión pública empuja al nuevo gobierno para que haga reformas y la lista de “tareas pendientes” no es corta. Como explica la periodista y activista Aisha Dabo desde Dakar, “Jammeh no era solo Jammeh, él lo controlaba todo y era el sistema, y va a ser difícil desmantelar este sistema”.

Barrow ganó las elecciones presidenciales, en parte gracias a la movilización de los jóvenes menores de 25 años, que representan el 63% de la población. Crear puestos de trabajo para ellos va a ser uno de los retos más importantes, apuntaba Dabo. “La mayoría de jóvenes no deberían sentirse desesperados para emigrar”, “se debe encontrar la forma de hacerlos participar en la sociedad para que el clima de frustración no vaya en aumento en el futuro” explicaba la periodista. Este reto va íntimamente ligado con el segundo problema del país, la economía. El pasado 21 de Febrero el nuevo Ministro de Economía y Finanzas confirmó que la deuda pública ascendía a 48,3 billones de dalasi (1.000 millones de euros), que representa el 99,4% del PIB según estimaciones del Fondo Monetario Internacional y contó a los periodistas que Jammeh “huyó con 11 millones de euros de las arcas públicas en su bolsillo”. Durante más de dos décadas, las empresas públicas han sufrido una mala administración y una flagrante corrupción. Este hecho, sumado a que el país vio disminuido su acceso a fondos de ayuda, como los procedentes de la UE, hicieron disparar el déficit. Por si fuera poco, Jammeh y su familia controlaban cualquier actividad económica: desde la producción de tomates hasta la venta de pañales para bebés, creando un monopolio que hacía de Gambia un país muy poco atractivo para invertir, tanto para empresas nacionales como de fuera. La nueva administración de Barrow ha prometido trabajar para revertir esta situación atrayendo de vuelta nuevas inversiones, especialmente desde el extranjero.

 

Reforma de las instituciones y libertad de expresión

Salieu Tail es un abogado de renombre que tiene su propio gabinete en Bakau y forma parte de la clase media-alta con poder adquisitivo e influencia en el país. Además es uno de los miembros fundadores de la campaña #GambiaHasDecided. “Nos sentíamos frustrados y enfadados por lo que estaba pasando, no podíamos permitir que se nos continuara quitando nuestros derechos como ciudadanos y decidimos actuar”. Su activismo lo obligó a huir hacia Dakar en plena noche del 31 de diciembre del 2016, esquivando los numerosos controles policiales de la carretera. Ahora ha podido retomar su labor como abogado y habla de la necesaria reforma de las instituciones, empezando por un sistema judicial que había estado controlado y manipulado totalmente por la dictadura. “También se deben derogar las leyes draconianas contra la libertad de prensa que impulsó Jammeh” explica. Sobre la Comisión de Verdad y Reconciliación que el nuevo gobierno ha anunciado para compensar a las numerosas victimas de la dictadura dice: “Es importante que no se use como arma política y que realmente sirva para curar las profundas heridas”. “La nueva Gambia se tiene que construir siguiendo los principios del respeto por la ley, los derechos humanos, la libertad de expresión y la tolerancia, todo lo que Jammeh no representaba”. “Gambia es una democracia, sí, pero aún muy joven y le falta madurar” concluye.

Autor

Òscar Gelis, periodista

Foto de portada: Òscar Gelis

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