Debate sobre periodismo en África Subsahariana

¡Noticias de África!

El jueves pasado el Posgrado en Sociedades Africanas del Centro de Estudios Africanos de Barcelona organizó, junto con la librería Altaïr, un debate sobre periodismo y África Subsahariana. Con la presencia de Gemma Parellada –estupenda entrevista la que le hizo Albert Caramés hace unos meses-, Carlos Bajo, Eduard Gargallo y la presentación de Mario Trigo, todo estaba predispuesto para un buen intercambio de golpes a nuestra aletargada visión del periodismo en África. Y así fue.

 

El periodista-héroe

Gemma Parellada lleva muchos años siendo periodista en África y no sobre África, esto es, trabajando sobre el terreno. Ha vivido en Costa de Marfil o Sudáfrica, y se ha recorrido medio continente buscando historias codo con codo con periodistas originarios de las regiones que visita. Es por eso que lo primero que hace es destacar una advertencia: África Subsahariana es el espacio ideal para la creación de una carrera periodística falsa. Es un territorio que se utiliza por bastantes periodistas para contar cualquier cosa de cualquier modo y poder volver después a tu casa a vender una gran profesionalidad.

La descripción de Gemma sobre cómo se utiliza al continente para el fin de medrar en la carrera profesional recuerda, y mucho, a aquellas historias del funcionario metropolitano expatriado en la colonia africana. Un lugar donde sudarse el cargo de manera fácil para poder conseguir el verdadero objetivo: ser alguien en la vuelta a casa. Explicar África no parece el fin del periodismo español al uso, sino el medio para poder conseguir una silla en la redacción. Quizás es, como decía aquel, que desde que los periodistas comenzaron a contratar hipotecas, la profesión no ha vuelto a ser la misma.

Afortunadamente, como señalaba Carlos Bajo, existe una generación de periodistas españoles que se está consagrando a África, que lo hacen desde la precariedad mediática y, en especial, desde la militancia periodística.

 

Extrañas competencias informativas

Con todo, y ante la pregunta de Mario Trigo de cuál había sido la última historia vetada por las cabeceras en las que trabaja, Gemma Parellada destacó una cuestión que es clave para entender por qué no se habla de África en los medios tradicionales. Y es que el continente –todo el continente- ocupa el mismo espacio informativo. Eso implica que todas las historias y noticias que vengan de África compiten por el mismo espacio. Hasta el punto de que a Gemma le llegaron a no publicar una historia sobre Mozambique porque unos días antes ya se había publicado otra sobre gorilas en el Congo.

También la información sobre África sufre del mal de la banalización del periodismo, de manera que los medios son capaces de anular todo el operativo de seguimiento de conmemoración del Genocidio ruandés porque haya una noticia sobre Oscar Pistorius y su juicio.

 

Las mismas imágenes de siempre

12330519653_3335d4160e_zCarlos Bajo coincidió con Gemma al hablar sobre cómo los medios tradicionales están empeñados en reproducir los estereotipos sobre África. Y lo explicó con un ejemplo reciente. Durante los días de la revolución burkinesa, cuando los ciudadanos y ciudadanas en movilización consiguieron acabar con una dictadura de casi 30 años –eso que en España no consiguieron nuestros padres- los medios ilustraban las informaciones con fotografías de muerte y destrucción. Ninguno salió con fotografías de manifestaciones multitudinarias y pacíficas. Ni tan siquiera con imágenes de los mismos manifestantes formando patrullas de limpieza por las calles de la capital.

O estereotipamos África, o la ignoramos. A pesar de que todos tenemos, como dice Gemma, a Nigeria en el depósito de gasolina –es el principal exportador de petróleo a España-, a pesar de que este país es una potencia política, económica y demográfica, Bajo señaló que ningún medio español –y cuando decimos ninguno decimos ninguno, cero- envió un enviado especial a cubrir las elecciones de Marzo de este año. El lamento no es ya que no exista ningún corresponsal fijo en el país, sino que no se envía a nadie cuando Nigeria se levanta en urnas. Eso sí, a explicar el terror de Boko Haram desde la redacción se apunta todo el mundo.

 

Hay otro mundo ahí fuera

Esta dejadez de funciones, este omitir a una región entera como África Subsahariana, señalaba Bajo, provocará que a los medios tradicionales les adelanten por la derecha varios actores que sí se saben posicionar. Principalmente, Bajo señalaba al periodismo ciudadano. Nadie mejor que él para explicar cómo se está forjando en África Subsahariana una alianza entre movimientos sociales contestatarios al poder establecido, los cuales que tienen en la base de su lucha, no ya la fuerza armada, sino la fuerza informativa. No han cogido el fusil, sino el Twitter y el Facebook. Y a fuerza de compartir y de escribir, están logrando cambiar el escenario político de la región, al tiempo que hacen más accesible para todos los que nos interesamos por África, saber qué está pasando allí.

Bajo también habló de la importancia de los movimientos aquí en España.  Para él, webs como Wiriko, el boletín del Centro de Estudios Africanos –donde Gemma publicó la que considera su mejor historia sobre República Centroafricana porque ningún medio la quería-, el Magazine Altaïr, GuinGuinBali o Africaye, son ejemplos de cómo quienes conocen África pueden hacer una buena información, mostrar otras realidades más allá del conflicto, más allá de la cifra –siempre las malditas cifras, se quejaba Parellada-, y, especialmente, aportando aquello que escasea en las noticias de los medios tradicionales: el contexto necesario para que la información se transforme en conocimiento.

 

Dos antídotos: más formación y más periodismo (africano)

18763458816_3192080cc6_zFrente a este panorama, es natural que surja la pregunta sobre qué debemos hacer quienes estamos involucrados, de una u otra manera, en la información sobre África Subsahariana. Aquí es donde debemos plantearnos una doble respuesta, desde lo personal a lo colectivo. Una de las claves vino por parte de Eduard Gargallo, africanista y director del Posgrado en Sociedades Africanas, y apela a la parte personal: la formación.

Las facultades de periodismo, como cualquier otra facultad, producen graduados pero no profesionales. Producen conocedores del todo, pero no profesionales con conocimientos específicos sobre nada en concreto. Conocer el objeto a explicar –África- desde diversas disciplinas, como la sociología, la ciencia política, la antropología… se convierte entonces en imprescindible para quien desee realizar un buen trabajo periodístico o informativo.

Parellada apuntó qué podemos hacer desde lo colectivo, desde quienes además de dedicar el tiempo y el dinero que no tenemos a hablar de África Subsahariana, nos proponemos construir proyectos comunes. Tenemos otro antídoto frente a estos males del periodismo sobre África. Se trata de dar voz a los periodistas e intelectuales africanos. De abrir nuestros espacios a todos aquellos profesionales de África Subsahariana que conocen mejor su terreno de lo que cualquiera de nosotros lo hará en nuestra vida. Y de abrirlos en las mismas condiciones que tenemos para nosotros mismos. De igual a igual. De tú a tú.

De esto va el periodismo sobre África, de ser capaces de informar bien, de hacerlo de manera divertida -que es la contraria de aburrida- sin perder la seriedad y ayudando, entre quienes escribimos y quienes leemos, a ir un poco más allá. A comprender, un poco mejor, qué pasa en África Subsahariana.

 

Foto de portada: Multimedia Photography & Desing

Fotos del artículo: Ondrej Sálek & Jake Stimpson respectivamente.

(Madrid, 1980) Soy un politólogo madrileño que vive en Barcelona, aunque con esto de la paternidad mi puente aéreo se ha visto reducido. Ex Naciones Unidas y en diferentes ONGs, un día comencé un doctorado sobre África, pero nos peleamos y le perdí la pista. Ahora trabajo en temas de pobreza y exclusión social, que es como eso de la cooperación, pero sin viajes internacionales. También colaboro con el Centro de Estudios Africanos de Barcelona. Desde 2006 intento entender la política africana y las relaciones internacionales con el blog El Señor Kurtz, aunque también tengo otro donde hablo, entre otras cosas, de política, pobreza y exclusión social, la situación del espectáculo. No sé estarme callado, y discutir es mi afición favorita. Los de Africaye no se quejan mucho de mí, son buena gente. @elsituacionista

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