Avances y retos en la construcción de la paz en el continente

Construcción de paz en África en 2020

En el año 2013 la Unión Africana puso en marcha el programa “Silenciar las armas”, que tenía como objetivo poner fin a la violencia armada presente en el continente africano para el año 2020. Si bien el cumplimiento del objetivo aún está lejos de lograrse, se siguen dando importantes pasos hacia la construcción de la paz en el continente. En este artículo desgranamos los principales avances logrados durante el año 2020, a partir de un adelanto del informe Negociaciones de paz. Análisis de tendencias y escenarios realizado por el equipo de la Escola de Cultura de Pau de la UAB, que estará próximamente disponible.

Negociaciones de paz en África en 2020

Durante el 2020 se identificaron en el continente africano 13 principales procesos y negociaciones de paz. De ellos, nueve espacios de negociación de paz estaban directamente vinculadas a situaciones de conflicto armado (Burundi, Camerún (Ambazonia/North West y South West), Libia, Malí, República Centroafricana (RCA), República Democrática del Congo (RDC), Somalia, Sudán y Sudán del Sur); otro a la tensión en Mozambique entre el Gobierno y el grupo opositor Renamo; mientras que los otros tres hacían alusión a contextos de tensiones sociopolíticas entre estados (Eritrea-Etiopía, Marruecos-Sáhara Occidental y Sudán-Sudán del Sur).

Resulta significativo resaltar el impacto de la emergencia sanitaria de la COVID-19 y de las medidas de restricción adoptadas por los diferentes gobiernos para contener la pandemia, en su influencia en la construcción de la paz, que afectó tanto a la facilitación de los procesos de negociación de paz, como a la implementación de los acuerdos de paz, así como al papel de las misiones de mantenimiento de la paz sobre el terreno y a la restricciones añadidas al acceso humanitario. Los conflictos armados en el continente africano continuaron afectando gravemente a la población civil a pesar del llamamiento del secretario general de la ONU, António Guterres, realizado en marzo para poder hacer frente a la pandemia, e incluso en algunos casos gobiernos y actores insurgentes instrumentalizaron la situación en beneficio propio.

AVANCES

De los diferentes procesos y negociaciones de paz registrados durante el año, varios de ellos destacaron por los importantes avances logrados, principalmente en Sudán (Darfur, Kordofán Sur y Nilo Azul), Sudán del Sur, Sudán-Sudán del Sur y Mozambique:

  • En Sudán, tras un año de negociaciones de paz desarrolladas en la capital de Sudán del Sur, Juba, el Gobierno sudanés y la coalición rebelde Frente Revolucionario Sudanés (SRF) y la facción del Movimiento de Liberación de Sudán liderada por Minni Minnawi (SLM/A-MM) firmaron el 31 de agosto un histórico acuerdo de paz que implica a las regiones de Darfur, Kordofán Sur y Nilo Azul. Si bien el acuerdo significa un paso fundamental para la consecución de la paz en el país, este no logró la firma de todos los actores armados. La facción del grupo rebelde Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán del Norte encabezada por Abdelaziz al-Hilu (SPLM-N) y la facción del Movimiento de Liberación de Sudán encabezada por Abdel Wahid al-Nur (SLM/A-AW) se negaron a ratificar el pacto. Sin embargo, el Gobierno mantiene las conversaciones separadas con los  dos grupos no signatarios, invitándoles a que se sumen al acuerdo.
  • En Sudán del Sur durante el año se avanzó en la implementación de algunas de las cláusulas establecidas en el Acuerdo de Paz de Sudán del Sur de 2018 (R-ARCSS), así como en lo relativo a las negociaciones de paz con actores no signatarios del pacto. En relación a las primeras, destacó  ansiadaconformación del gobierno de unidad y el acuerdo sobre la distribución administrativa-territorial, puntos que representaban el principal escollo para la implementación del acuerdo. De forma paralela, se puso en marcha un nuevo proceso de negociación de paz con los grupos armados no signatarios del acuerdo de paz, articulados a través de la Alianza de Movimientos de Oposición de Sudán del Sur (SSOMA), si bien las tensiones internas en la Alianza hicieron más complejas las negociaciones, las cuales se mantienen en la actualidad.
  • Los avances en la construcción de la paz en Sudán y Sudán del Sur, también repercutieron en mejorar las relaciones entre ambos gobiernos y avanzar en acuerdos sobre las delimitaciones fronterizas.Entre los hechos destacados del año, resaltó el papel de mediador desarrollado por las autoridades de Sudán del Sur en el proceso de negociación de paz de Sudán, que condujo a la firma en agosto de 2020 del acuerdo de paz en Juba. También resultó significativo el acuerdo logrado entre ambos países en septiembre para formar un comité técnico conjunto con el objetivo de reanudar la producción de petróleo en el estado de Unidad y en otros yacimientos petrolíferos clave. A su vez, a finales de octubre, los gobiernos de ambos países firmaron un acuerdo conjunto de cooperación militar y de defensa.
  • En Mozambique, tras el acuerdo de paz alcanzado en 2019 entre el Gobierno y la Renamo, durante el 2020 se avanzó en la implementación del acuerdo con la puesta en marcha del programa de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR) de combatientes de la Renamo. En el mes de junio, se logró la primera desmovilización de unos 300 combatientes y el desmantelamiento de la primera base militar de la Renamo en Savane, distrito de Dondo, provincia de Sofala. Este hecho fue recibido como un paso importante en la construcción de la confianza entre las partes, si bien durante el año no se logró el objetivo previsto de desmantelar todas las bases militares (17) de la RENAMO en el país para agosto de 2020. Al finalizar el año, aproximadamente 500 ex combatientes de la Renamo se habían desmovilizado, lo cual supone un 10% de los 5.000 previstos. De forma paralela, durante el año también se acercaron posturas de dialogo con la facción disidente de la Renamo, autodenominada Junta Militar de la Renamo.

OBSTÁCULOS

En contraste con estos avances, otros procesos afrontaron numerosos obstáculos y dificultades durante el año, sobre todo en Burundi, Camerún, Malí, Libia, RCA, RDC y Somalia.

  • En Burundi, el fracaso de las iniciativas regionales para promover el diálogo político inclusivo y las divisiones en el seno de la coalición opositora burundesa condujeron a una serie de contactos entre representantes del Gobierno y algunos de estos líderes opositores que acabaron con el regreso de estos a Burundi, aunque este acuerdo no tuvo consecuencias sobre el terreno, ya que la situación de violencia e inseguridad, así como la represión de la oposición política, continuó de cara a las elecciones celebradas en mayo.
  • En Camerún, tras tres años del inicio del conflicto armado, el 2 de julio se celebraron las primeras conversaciones entre el Gobierno y una parte del movimiento separatista liderada por el histórico líder Sisiku Julius Ayuk Tabe, para intentar alcanzar un acuerdo de alto el fuego. Si bien numerosos actores locales e internacionales, así como importantes sectores de la sociedad civil camerunesa celebraron el encuentro, las conversaciones fueron rechazadas por otros sectores separatistas en Camerún y en el extranjero -ya que el movimiento secesionista se encuentra fragmentado en diversas facciones- y en el seno del Gobierno también se observaron divisiones en torno a la iniciativa de paz.
  • En Malí, durante el año se produjeron muy pocos avances en la implementación del Acuerdo de Paz de Argel de 2015 debido a los efectos de la crisis de la COVID-19, así como a la crisis sociopolítica padecida en el país que dio lugar a un golpe de Estado y al establecimiento de un Gobierno transicional.
  • En Libia, los intentos por promover una salida negociada al conflicto continuaron enfrentando dificultades a lo largo de 2020, en parte como consecuencia de la creciente implicación de actores regionales e internacionales en la contienda –actores que intentaban incidir en las negociaciones mientras, paralelamente, continuaban suministrando armas a uno u otro bando, en abierto desafío al embargo de armas impuesto por la ONU. No fue hasta la segunda mitad del año que se produjeron algunos avances, aunque al finalizar 2020 persistían múltiples dudas sobre la evolución del proceso.
  • En RCA, la implementación del Acuerdo Político para la Paz y la Reconciliación de 2019 fue problemática, ya que varios grupos armados continuaron violando el acuerdo y obstruyendo la restauración de la autoridad gubernamental, lo que entorpeció los preparativos de las elecciones generales del 27 de diciembre. Además, se produjo un resurgimiento de la violencia en el país.
  • En RDC, el Gobierno de coalición surgido de las controvertidas elecciones de 2018 y liderado por Félix Tshisekedi, se vio afectado por numerosas tensiones y obstáculos que le condujeron a la ruptura a finales de 2020.
  • En Somalia, diversas voces hicieron llamamientos al diálogo entre el Gobierno Federal y al-Shabaab, aunque no trascendieron contactos.Además, las tensiones entre el Gobierno Federal y los estados federados de cara a la celebración de las elecciones parlamentarias y presidenciales entre diciembre de 2020 y febrero de 2021, fueron en aumento durante el año, aunque en septiembre se alcanzó un acuerdo de cara a avanzar en el proceso electoral, desbloqueando una situación de impasse que amenazaba con retrasar la cita más allá del límite constitucional del gobierno actual, lo que hubiera añadido más incertidumbre y tensión a la situación.

ESTANCAMIENTO

También cabe destacar que hubo procesos totalmente estancados durante el año, como fueron las negociaciones entre Eritrea-Etiopía y Marruecos-Sáhara Occidental.

  • En el caso de Eritrea y Etiopía, dos años después de la firma del histórico acuerdo de paz entre ambos Estados, el proceso de implementación del acuerdo siguió estancado como consecuencia de la escalada de la tensión y el inicio del conflicto armado entre el Gobierno etíope y el estado regional de Tigray. A pesar de que se habían realizado avances positivos en algunas áreas, otras siguieron totalmente paralizadas como consecuencia de las tensiones y la guerra iniciada en noviembre en Tigray, a lo que se suma la animosidad no resuelta entre Tigray y los líderes eritreos.
  • En lo concerniente al conflicto en torno al Sáhara Occidental, continuó caracterizándose por un crónico bloqueo y parálisis de la vía diplomática para abordar y resolver la disputa, situación que favoreció una escalada de la tensión hacia finales de año.

EXPLORACIÓN ESPACIOS DE DIÁLOGO

Otro aspecto significativo a resaltar durante el año, fue la apertura de algunos actores estatales en distintos escenarios de conflictividad armada a explorar espacios de diálogo con actores armados de línea yihadista.

  • En Mozambique, el Gobierno presidido por Filipe Nyusi, si bien había descartado en enero iniciar conversaciones con los rebeldes en la región de Cabo Delgado, anunció posteriormente la predisposición del ejecutivo a entablar conversaciones de paz.
  • En Malí, el Gobierno abrió la puerta a iniciar negociaciones de paz con algunos grupos con agendas yihadistas no signatarios del Acuerdo de Paz de Argel, sobre todo con los líderes Amadou Kouffa (Frente de Liberación de Macina) e Iyad ag Ghaly (Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes –JNIM o GSIM–). Este hecho permitió posteriormente un acuerdo entre el  JNIM y el Gobierno para el intercambio de prisioneros, hecho que fue saludado por el Comisionado de Paz y Seguridad de la Unión Africana, Smail Chergui, y por el secretario general de la ONU, António Guterres, expresando también su apertura al diálogo con militantes yihadistas en el Sahel. También el Gobierno de Francia, reacio a entablar negociaciones con estos actores, al finalizar el año abrió la posibilidad de dialogar con una contraparte que fuera “representativa y legítima”, palabras que fueron interpretadas como una alusión al JNIM.
  • Este debate también estuvo presente con relación a Somalia, donde cargos de las Fuerzas Armadas de Kenia que han participado en AMISOM señalaron que era necesario un cambio de estrategia en la guerra en el país vecino, ya que las acciones militares se estaban demostrando inefectivas. En este sentido, han surgido diversas voces reclamando una aproximación a al-Shabaab para promover un proceso de negociación similar al que se ha celebrado en Afganistán entre EEUU y los talibanes. Sin embargo, hay división de opiniones entre voces expertas sobre la posibilidad efectiva de que se pueda desarrollar un proceso de diálogo en la actualidad. El cambio de posición de los diferentes actores que intervienen en estos conflictos armados reflejó la necesidad de involucrar a todos los actores armados en el diálogo para frenar la violencia, independientemente de sus creencias ideológicas.

GÉNERO, PAZ Y SEGURIDAD

Finalmente, en lo concerniente a la agenda de género, paz y seguridad, cabe constatar, un año más, la ausencia generalizada de las mujeres en los procesos de negociación y en la agenda de temas en los diferentes acuerdos de paz alcanzados durante el año 2020, aunque es destacable que en la mayoría de contextos diversos movimientos y organizaciones de mujeres estuvieron exigiendo una participación activa en los procesos de paz. Los casos más destacados producidos durante el año han sido los siguientes:

  • En Malí, según el Centro Carter, tanto el Comité de Seguimiento del Acuerdo como diversos socios internacionales han promovido activamente la participación de las mujeres en los órganos de seguimiento del acuerdo de paz. Sin embargo, el Centro Carter señaló que aún queda pendiente la inclusión de mujeres en los cuatro subcomités y los demás órganos de ejecución, así como la creación de los Observatorios de la Mujer en las regiones norteñas.
  • En Libia, las negociaciones de carácter político –conocido como LPDF por las siglas en inglés de Libyan Political Dialogue Forum– tuvieron su cita clave entre el 9 y 15 de noviembre en Túnez. Las 16 mujeres libias del total de 75 participantes en el diálogo político LPDF o “track” político, realizaron una declaración conjunta a mediados de noviembre en la que subrayaron la importancia de la implicación de las mujeres en el proceso de paz, diálogo, reconstrucción del Estado y reconciliación del país.
  • En Camerún, la sociedad civil liderada por mujeres ha estado a la vanguardia del desarrollo de enfoques innovadores para abordar el aumento de la violencia y promover una paz con igualdad de género. La Liga Internacional de Mujeres por la Paz (WILPF) de Camerún trabajó con organizaciones de la sociedad civil para defender la participación política plena y significativa de las mujeres, abordar el impacto de género de los crecientes desafíos de seguridad vinculados a los conflictos y aprovechar la agenda de acción de Mujeres, Paz y Seguridad.
  • En otros contextos, como Somalia, Burundi o RCA, aunque ausentes de los espacios formales de negociación, las mujeres exigieron su participación en los procesos electorales en marcha y, con el apoyo de ONU Mujeres y organizaciones de mujeres, consiguieron alcanzar pactos y acuerdos para garantizar y fortalecer su participación política en los próximos eventos políticos.
  • En el Cuerno de África, el Consejo de Seguridad de la ONU continuó respaldando los esfuerzos para aumentar la participación de las mujeres en las actividades de mediación y prevención de conflictos, en particular mediante la Red de Mujeres Africanas en la Prevención de Conflictos y la Mediación. ONU Mujeres siguió prestando apoyo a la Red, que incluyó el despliegue de integrantes de la misma en Sudán del Sur, Sudán y Etiopía.

Artículo realizado por Josep María Royo e Iván Navarro Milián a partir del Informe de la Escola de Cultura de Pau Negociaciones de paz. Análisis de tendencias y escenarios 2021 (en fase de publicación)

Mapa elaborado por Africaye por medio de mapchart.net

(Tortosa, 1977). Politólogo y Máster en RRII, intento moverme en lo local teniendo siempre un ojo puesto en lo global. Creo que las guerras son una invención social, por lo que está en nuestras manos acabar con ellas. Interesado en los conflictos y los procesos de paz en África. Milito en la máxima de que el conocimiento tiene que ir de la mano del activismo transformador de carácter noviolento. Me quedo con las palabras de Walter Benjamin: “Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres anónimos que la de las personas célebres. La construcción histórica está consagrada a la memoria de los que no tienen nombre.”

Comenta

  • (no se publicará)