La permanencia en el poder más allá de lo establecido

Mandatos presidenciales en África: ¿No hay dos sin tres?

Burkina Faso celebrará elecciones presidenciales el próximo 11 de octubre, en las que no se presentará Blaise Compaoré. Éste se vio obligado a huir del país al iniciar un debate sobre la reforma de la Constitución que le permitiera eliminar el límite de mandatos en el poder. No es el único caso y, en líneas generales, se percibe como una amenaza para la estabilidad nacional. La limitación de los mandatos, en muchos países del continente, se produjo a partir de la década de los 90, tras un periodo de colapso económico y consiguientes ajustes estructurales. No obstante, las posteriores reformas y la creciente euforia de inversión hacia el continente podían hacer cambiar de parecer a muchos jefes de Estado. En este sentido, diversos países de la región de África Central y los Grandes Lagos tienen este debate debido al ciclo electoral por el que están pasando.

 

Burundi

Uno de los ejemplos de mayor relevancia en la actualidad. El pasado 21 de julio, Pierre Nkurunziza fue elegido presidente. El amplio margen obtenido en las elecciones puede explicarse por la retirada de los principales candidatos de la oposición. El motivo de su boicot radicaba en el hecho de que Nkurunziza se presentaba como candidato por tercera vez, contraviniendo las disposiciones de la Constitución vigente. En su defensa, su partido (el CNDD-FDD) aseguraba que la primera vez no fue elegido por sufragio directo, sino de manera interina por las autoridades de transición. A pesar de los intentos de mediación del presidente ugandés Museveni, no se consiguió conciliar ninguna postura común entre las partes contendientes, por lo que se concurrió a unos comicios de previsibles resultados. Más allá de disquisiciones legales, como sucede demasiado a menudo, las principales consecuencias fueron los enfrentamientos violentos sucedidos en la capital, Bujumbura, una represión desmedida a todas luces -con el emprisionamiento o incluso asesinato de figuras emblemáticas de la oposición-, un fallido -¿auto-orquestado?- intento de golpe de estado, la desconfianza de la comunidad internacional, pero sobretodo la huida de decenas de miles de personas hacia las vecinas Tanzania y Ruanda. Estas han sido las constantes de un país que estrena legislatura de problemático desarrollo. Sin embargo, no debe entenderse como un ejemplo aislado en la región.

 

Ruanda

El presidente Paul Kagame pretende emular estos pasos y presentarse para un tercer mandato, a partir de 2017. Su base para sustentar este cambio está en los cerca de 3,7 millones de votos -más de la mitad de la población con derecho a sufragio- pidiendo una reforma del artículo 101 de la Constitución, que elimine así el límite de mandatos presidenciales. Así, desde la construcción del discuros de la ‘voluntad del pueblo’, a la opinión pública le cuesta entender una Ruanda sin Kagame y un futuro que sin él llevaría al abismo.

 

República Democrática del Congo

En términos parecidos al caso anterior, el entorno al presidente Joseph Kabila ya ha iniciado la campaña de cabildeo para que se pueda presentar en las presidenciales de 2016 –tomó el mando como jefe de estado tras la muerte de su padre en 2001 y ya ha sido elegido para los dos mandatos posteriores, en 2006 y 2011. Más concretamente, también se está optando por la campaña de sensibilización de la ´voluntad de un pueblo´ -incluso uno de sus ministros ha creado la plataforma Kabila Desire-. La oposición, por su parte, pasó prácticamente desapercibida desde 2011 hasta 2013, aunque parece que ahora está tomando más forma. Huelga decir que, dada su dimensión y la trayectoria inestable que viene sufriendo, las consecuencias de un incremento de la inestabilidad interna tendrían, si cabe, graves consecuencias.

 

República del Congo

Al otro lado del río Congo, el presidente Denis Sassou-Nguesso ha recibido el apoyo desde diversos foros políticos para el diálogo nacional -boicoteado por la oposición- para extender los límites presidenciales. Dicho proceso culminaría con un referéndum sobre la nueva constitución. En el seno de su gabinete, dos ministros mostraron su oposición a esta maniobra, por lo que fueron destituídos. Sassou-Nguesso ya ha ejercido el poder durante dos periodos: desde 1979 hasta 1992 y ahora desde 1997.

 

República Centroafricana

En un proceso mucho más incipiente, se prevé la celebración de un referéndum sobre la nueva Constitución a principios de octubre, entendida como el prolegómeno de unas elecciones presidenciales y parlamentarias que deben poner fin al actual periodo de transición. Este nuevo documento ya prescribe una limitación a dos mandatos del jefe de Estado.

 

Alternativas y soluciones

Por el momento, se plantean medidas preventivas y punitivas. Una de las soluciones planteadas pasaría por la implantación de un acuerdo estatutario por parte de la Unión Africana (UA), el cual limite los mandatos presidenciales a dos y que, además, castigue los cambios de gobierno de carácter inconstitucional. No obstante, la dinámica de consenso implantada en la metodología de toma de decisiones de este organismo hace preveer que no se pueda implantar, al menos a corto plazo -sin mencionar que el actual Presidente de la UA, Robert Mugabe, es el paradigma de la longevidad en el poder en el continente. Como alternativas, se plantea ampararse en organismos regionales siguiendo el ejemplo del ECOWAS, quién sancionó a Niger y su entonces presidente, Mamadou Tandja, después de que éste suspendiera el Parlamento y ganara un referéndum para la modificación de la constitución.

Estas medidas buscan el paraguas de organizaciones multilaterales, ya que hay una clara desconfianza a que los propios jefes de Estado lo impulsen. Paralelamente, la presión sigue aumentando, tal y como se pudo observar en el ya mencionado caso de Burundi, donde varios donantes retiraron su ayuda. Medida que, sin embargo, no amedrentó a Nkurunziza. Barack Obama, por su parte, se ha erigido como uno de los máximos exponentes para evitarlo. En su última visita al continente ya advirtió sobre el peligro de “quien intente cambiar las reglas en medio del juego, mejor que se quede sentado”. En este sentido, las relaciones de oposición y apoyo -debe citarse,por ejemplo, que el ex mandatario británico Tony Blair, ejerce de asesor de Kagame- merecerían un artículo aparte, muy acorde con las relaciones geopolíticas actuales.

No obstante, ante todo este debate hay que tomar una perspectiva más amplia y preocuparse por las otras reglas constitucionales que no se cumplen en medio de una legislatura -división de poderes, monopolio de la violencia,…- y que afectan tanto o más en la rendición de cuentas y transparencia hacia la población. En este sentido, apelar a la ‘voluntad de un pueblo’ a través de iniciativas surgidas desde la Administración resulta, cuanto menos, una percepción subjetiva. Así, si las “primaveras africanas” deben surgir para provocar cambios en la forma y la base de su gobernabilidad, mejor que sea desde abajo.

 

Foto de portada: nukta77

(Barcelona, 1982) Sociólogo que nunca ha ejercido, pero siempre cree pensar como tal. Esto de opinar siempre me ha costado; sigo la máxima que tenemos el doble de orejas que bocas. Abidjan la sigo sintiendo como una segunda casa y algún día confío en volver. De teatro, baloncesto, amigos, reír y hacer reír, mucho. Y sobre todo que no me arrepienta nunca de no haber intentado algo que quería. @albertcarames

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