África en el día internacional del orgullo LGBTIQ

Manifiesto LGBTIQ africano

Hoy 28 de junio de 2015, Día Internacional del Orgullo LGBTIQ (Lesbiana, Gay, Bisexual, Transexual (y Transgénero), Intersexo-Queer), será sin duda una fecha recordada con especial ilusión, tras la legalización hace dos días del matrimonio homosexual por el Tribunal Supremo de Estados Unidos -extensible a todo su territorio. Esta noticia copará los espacios informativos en esta jornada que, además de festiva, debe ser sobre todo reivindicativa.

Por el contrario, la narrativa habitual sobre la situación de los derechos de las personas LGBTIQ en África nos habla de una creciente institucionalización de la homofobia, de la persecución y criminalización a la que son sometidas; de víctimas.

Con demasiada frecuencia esta emergencia se ha interpretado desde la conocida narrativa del barbarismo supuestamente intrínseco al continente, y se ha hecho un mínimo esfuerzo por entender las claves internas y externas que a nivel social y político han podido configurar esa emergencia.

No pretendo en este artículo hacer una revisión de los factores que han configurado la situación actual de las personas LGBTIQ en muchos países africanos, y que incluyen desde rémoras legislativas coloniales a oportunismos políticos y religiosos. Quiero aprovechar este espacio y este día para ofrecer algunas claves que articulan cierto activismo queer en el continente africano, a través de sus propias palabras y su Manifesto.

A finales de 2013 Pambazuka Press publicó Queer African Reader, un compendio multidisciplinar de contribuciones desde el continente y la diáspora sobre la teoría y la praxis queer africana, coeditado por Sokari Ekine (Nigeria) y Hakima Abbas (Reino Unido/Egipto).

Desde su autodefinición como un movimiento heterogéneo, panafricanista, feminista, antiimperialista, antimilitarista y en pro de la justicia social, sitúan su movilización no sólo por la defensa de sus derechos individuales y colectivos, sino dentro de la construcción de un discurso político más amplio para la emancipación africana, contra la estandarización de la imagen desempoderada y carente de agencia del continente, y para resaltar las complejidades y múltiples identidades presentes en la actualidad social, cultural y política africana.

Este colectivo de activistas enmarca su discurso político dentro del amplio espectro de la interseccionalidad -que se refiere a la interrelación de las categorías de discriminación sobre las que se construye la opresión, tales como raza, género, clase, credo u orientación sexual-, arrojando luz sobre las dinámicas de poder más o menos manifiestas tanto en el ámbito internacional como en el local -heterosexual-LGBTIG, intervencionismo occidental, etc; la firme defensa de la capacidad de agencia de estos colectivos para definir su marco de acción, sus prioridades y métodos; la necesidad de construir su discurso desde el interior y el conocimiento de sus comunidades; y que tratan, en suma, de articular sus argumentos y acciones en primera persona a través de sus propias voces.

Uno de los posicionamientos políticos de este colectivo más interesantes para nosotras por su componente de relaciones internacionales se refiere a su rechazo a la amenaza y puesta en práctica de medidas coercitivas por parte de algunos estados occidentales hacia los estados africanos que desarrollan formal e informalmente medidas y legislaciones contra el colectivo LGBTIQ y los derechos humanos, esto es, la condicionalidad de la ayuda.

Este es un tema delicado, ya que parece que las amenazas de retirar las ayudas financieras de diversos estados extranjeros a Uganda fue uno de los factores que frenaron la primera aprobación de la conocida como anti-gay law entre los años 2009 y 2010. Sin embargo, y en coherencia con su rechazo a las actitudes del llamado complejo del salvador blanco que ahondan en esa asimetría de poder al situarles como víctimas pasivas a la espera del bienintencionado rescate extranjero, diversos colectivos afines del continente firmaron una declaración contra esta medida coercitiva. En ella se subraya, entre otras razones, que genera mayores divisiones entre personas del colectivo y el resto de ciudadanos, exacerbando la intolerancia hacia ellos y la sensación entre la población de que se les dispensa un trato especial, y profundiza la noción de que la diversidad sexual es un concepto exógeno a África -importado y apoyado por los estados occidentales-, uno de los argumentos de aquellos a favor de las legislaciones punitivas contra el colectivo LGBTIQ en el continente.

Teniendo esto en cuenta, en una entrevista reciente para la revista Relaciones Internacionales le preguntamos a la editora Sokari Ekine cómo le gustaría que los activistas del norte global participaran y prestaran su apoyo, y cuáles serían las estrategias para poder articular una red de resistencia internacional. Su respuesta no trajo sorpresas: consulta voces africanas.

Transcribo a continuación (traducción propia) el Manifesto LGBTIQ Africano completo incluido en el Reader, que fue presentado en Nairobi (Kenia) el 18 de abril de 2010:

Como africanas, todas tenemos infinito potencial. Apostamos por una revolución africana que incluya la reclamación de una re-imaginación de nuestras vidas más allá de las categorías neoliberales de identidad y poder. Durante siglos, hemos tenido que lidiar con el control a través de estructuras, sistemas e individuos que han difuminado nuestra existencia como pueblo con agencia, coraje, creatividad y autoridad económica y política.

Como africanas, apostamos por la celebración de nuestras complejidades y estamos comprometidas con maneras de vivir que permitan la autodeterminación a todos los niveles de nuestras vidas sexuales, sociales, políticas y económicas. Las posibilidades son infinitas. Necesitamos justicia económica; necesitamos reclamar y redistribuir el poder; necesitamos erradicar la violencia; necesitamos la redistribución de la tierra;  necesitamos justicia de género; necesitamos justicia ambiental; necesitamos justicia erótica; necesitamos justicia racial y étnica; necesitamos el legítimo acceso a instituciones, servicios y espacios responsables y seguros; ante todo necesitamos la liberación total.

Estamos específicamente comprometidas por la transformación de las políticas sexuales en nuestros contextos. Mientras las personas LGBTI africanas estén oprimidas, toda África estará oprimida. 

Esta visión reclama nuestro compromiso con:

  • Reivindicar y compartir nuestras historias (pasadas y presentes), nuestras realidades cotidianas, nuestras contribuciones a la sociedad y nuestras esperanzas para el futuro.
  • Fortalecernos a nosotras mismas y a nuestras organizaciones, profundizar nuestros vínculos y comprensión de nuestras comunidades, construir alianzas basadas en principios, y contribuir activamente en pro de la revolución.
  • Desafiar todos los sistemas y prácticas legales que actualmente criminalizan o buscan reforzar la criminalización de las personas, organizaciones, generación de conocimiento, autoexpressión sexual y construcción del movimiento LGBTI.
  • Desafiar el apoyo gubernamental a normas, leyes, estructuras políticas y sistemas culturales opresivos y discriminatorios sexuales y de género.
  • Fortalecer los vínculos de respeto, cooperación, pasión y solidaridad entre las personas LGBTI en nuestras complejidades, diferencias y diversos contextos. Esto incluye respetar y celebrar nuestras múltiples formas de ser, autoexpresión y maneras de hablar.
  • Contribuir al reconocimiento político y social de que la sexualidad, el placer, y la erótica son parte de nuestra humanidad compartida.
  • Situarnos proactivamente toda construcción de movimientos de apoyo a nuestra visión.

Dónde sino reside el poder, más que en la capacidad de (auto)definirse.

 

Foto de portada: Niko Knigge

(Gallega nacida en Madrid, 1982) estudié Publicidad y Relaciones Públicas, aunque dejé El Lado Oscuro enseguida por la fotografía y el tercer sector, especializándome en Estudios Africanos y Relaciones Internacionales. Quizás por aquello del lado oscuro, trato de centrarme en una tesis sobre la presencia de las empresas transnacionales en el continente africano. Mientras, mi vida es una miscelánea que llevo como puedo, conjugando la producción agroecológica, la danza y aprendizajes varios. Susan Sontag dijo "fotografiar es encuadrar, y encuadrar es excluir". Es extensible a cualquier expresión, y aquí compartiré algunos encuadres, en constante composición.

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