La activista Stella Nyanzi denuncia violaciones de derechos y represión en Uganda con acciones inspiradas en las resistencias anticoloniales

‘Groserías’ contra un emperador desnudo

Por el 11 junio, 2020 África Oriental , Género , Política

El pasado 20 de febrero la división de crimen internacional de la Corte Suprema de Uganda estaba llena de simpatizantes de la doctora Nyanzi, que esperaban la resolución de su apelación por la sentencia de 18 meses de prisión a la que había sido condenada bajo los cargos de comunicación ofensiva y ciberacoso al presidente del país. El juez declaraba la falta de jurisdicción del tribunal anterior, e inconstitucional su condena, señalando que violaba su derecho a un juicio justo. A la salida del juzgado se produjeron altercados entre las simpatizantes de la activista y los funcionarios de prisiones, resultando en el desvanecimiento de Nyanzi y en la policía dispersando a la gente congregada con lo que han denunciado que fue fuego real.

Acababa, por ahora, el último de los episodios represivos en el que ha estado envuelta la académica, escritora y activista feminista ugandesa Stella Nyanzi, convertida en todo un símbolo de la resistencia irreverente al régimen ugandés desde la acción feminista.

Poemas contra la represión

Deberías haber muerto en el parto

Tú, sucio dictador criminal

Deberías haber muerto en el parto

Yoweri Kaguta Museveni

Esta es la última estrofa del poema que Stella Nyanzi le dedicó al presidente ugandés por su 74º cumpleaños en su perfil de Facebook el 15 de septiembre de 2018. Entre grotescas descripciones e insultos, la activista declaraba la maldición que el dirigente representaba para el país, por lo que sería detenida en noviembre. Tras varios retrasos en el procedimiento, el 2 de agosto de 2019 fue sentenciada a 18 meses de cárcel e internada en la prisión de máxima seguridad de Luzira, una sentencia de la que finalmente cumplió 16 meses del total de la condena.

Yoweri Kaguta Museveni, frente al gobierno desde la toma de poder del National Resistance Army en 1986 –ahora, National Resistance Movement–, es un ejemplo de aquella generación de liberadores que ha terminado aferrándose al poder a través de una progresiva escalada hacia un régimen semidictatorial.

Desafiar al poder no es educado ni bonito”

Las estrategias de Nyanzi se enmarcan en lo que ella misma define como radical rudeness, grosería radical, con la que a través de la utilización de lenguaje soez, con carga sexual o gestos obscenos, pretende llamar la atención sobre las violaciones de derechos y el carácter represivo del estado. Nynazi considera que las buenas maneras y la mordaza de lo moralmente apropiado impiden que el mensaje llegue y permite que el poder ignore tus demandas; el escándalo moral, por el contrario, pone en jaque este planteamiento y evidencia la falta de libertades, cuando un simple comentario sobre el presidente puede llevarte a ser encarcelada. La activista no parte de cero en esto. Su bagaje académico le ha permitido recuperar y reapropiarse así de estrategias de resistencia anticoloniales de las mujeres de la época, que se encaraban a las autoridades coloniales mediante bailes burlescos, el desnudo o los cánticos de rimas denigrantes (prácticas similares se empleaban en otras regiones del continente). Al mismo tiempo, se inspira en el lenguaje vulgar de la calle y hace extenso uso de las redes sociales, tanto para inspirarse sobre las preocupaciones de la gente, como para extender el impacto de sus acciones.

Nyanzi es una de la activistas más conocidas del país. Ha estado involucrada en las acciones por los derechos de los colectivos LGTBIQ –recordemos que en 2014 se presentó una propuesta de ley que criminalizaba y penalizaba duramente la homosexualidad, que finalmente fue desestimada–, de las trabajadoras sexuales, o los derechos de las mujeres, siendo una de las impulsoras de una campaña que culminaría con la primera manifestación feminista del país, la #WomensMarchUg.

La lucha de Nyanzi y su encarcelamiento se ha internacionalizado. Además del apoyo de grupos de activistas feministas a nivel global, el asado 16 de enero la organización Oxfam Novib/PEN International le otorgó el Premio a la Libertad de Expresión 2020 por su compendio de poesías “No roses from my mouth: Poems from prison, una obra que publicó a principios de febrero, escrita íntegramente en la cárcel y publicada cuando aún se encontraba detenida, por la que fue calificada de “la primera escritora desde la cárcel del país”. La también implacable feminista egipcia Mona Eltahawy, autora de “El himen y el hiyab: Por qué el mundo árabe necesita una revolución sexual“, se encargó de prologar esta obra.

Portada del libro de poemas de Stella Nyanzi.

 

De poesías, Nyanzi sabe bastante. Y es que esta no ha sido la primera vez que se enfrenta a un arresto por su escritura, aunque sí la primera en pasar tanto tiempo cumpliendo condena. En 2017 publicó en sus redes sociales un poema en el que llamaba al presidente “par de nalgas” (pair of buttocks) y a la primera dama y Ministra de Educación, Janet Museveni, “cabeza hueca”. En aquella ocasión, Nyanzi denunciaba la  situación de las menores escolares entre las que, debido a la menstruación, se da un grado importante de absentismo escolar. El presidente había prometido material menstrual gratuito en su campaña electoral de 2016, lo que luego no se materializó, llevando a la activista a lanzar ella misma la campaña #Pads4GirlsUg. Tras la publicación de su poema, fue arrestada y acusada de ciberacoso y comunicación ofensiva, pasando 33 días en prisión mientras se generaba otra campaña por su liberación: #PairOfButtocks.

Deriva autoritaria

Las acciones de Nyanzi se enmarcan en un contexto sociopolítico de creciente represión. A lo largo de la última década, el gobierno ha profundizado una deriva autoritaria encaminada a perpetuarse en el poder y a acallar las críticas, además de la persecución a los colectivos más vulnerables y a los opositores políticos. En 2013 se aprobó la Ley de Orden Público, anulada hace menos de dos meses por el Tribunal Constitucional, gracias al trabajo de diversos grupos de activistas que denunciaban una implementación selectiva, así como la vulneración de los derechos de asociación y expresión. En 2014 una definición amplia de pornografía en una nueva ley apodada “ley antifaldas” puso en el punto de mira la libertad de las mujeres. Estas y otras leyes como la Ley de ONG, aprobada en 2017, han sido señaladas por limitar la libertad de los medios, así como de expresión y asociación. La propia aplicación y la condena de la escritora por ciberacoso y comunicación ofensiva es señalada por las activistas como una interpretación pervertida de la ley para silenciar las críticas.

Carteles de campaña electoral de Yoweri Museveni en enero de 2011 | Foto: Gabriel White.

 

No cabe duda de que la heterodoxia del activismo de Stella Nyanzi dirige el foco hacia el nepotismo del presidente, mostrando cómo el régimen reduce el espacio crítico y silencia a la disidencia, a través de su propio ejemplo.

En estos últimos meses, el estallido de la crisis global por el coronavirus ha mostrado cómo el gobierno ugandés ha gestionado de manera autoritaria y violenta la implementación de las medidas de confinamiento y abastecimiento en el país. La doctora Nyanzi también ha puesto su atención en esta situación, así como en los impactos específicos de género de la pandemia. De hecho, fue detenida el 18 de mayo por liderar una manifestación exigiendo, entre otras medidas, la distribución de alimentos entre la población más vulnerable.

Las próximas elecciones presidenciales ugandesas se prevé que se celebrarán en 2021 y Joweri Museveni volverá a presentarse, para lo que sería su sexto mandato y 35 años en el poder. La persistencia de la doctora Nyanzi poniendo en evidencia el carácter represivo del régimen resultarán fundamentales para dejar al rey desnudo. De hecho, Nyanzi reconoce haber recibido propuestas para presentarse a parlamentaria por el distrito de Kampala, la capital, y bromea sobre la posibilidad de presentarse incluso a la carrera presidencial. Quién sabe, quizás de tanto desnudarle, acaba destronando al rey.

 

Este artículo fue originalmente publicado en el nº 501 de La Directa.

(Gallega nacida en Madrid, 1982) estudié Publicidad y Relaciones Públicas, aunque dejé El Lado Oscuro enseguida por la fotografía y el tercer sector, especializándome en Estudios Africanos y Relaciones Internacionales. Quizás por aquello del lado oscuro, trato de centrarme en una tesis sobre la presencia de las empresas transnacionales en el continente africano. Mientras, mi vida es una miscelánea que llevo como puedo, conjugando la producción agroecológica, la danza y aprendizajes varios. Susan Sontag dijo "fotografiar es encuadrar, y encuadrar es excluir". Es extensible a cualquier expresión, y aquí compartiré algunos encuadres, en constante composición.

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