Introducción a los feminismos africanos

AfriFem

I Love AfroFeminismHoy 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, queremos reflexionar con vosotras sobre uno de los desarrollos más vibrantes y heterogéneos existentes actualmente en el panorama feminista: los feminismos africanos.

Contra el carácter etnocéntrico y la pretensión universalizadora de los feminismos occidentales –principalmente, los feminismos blancos anglosajones pero también, en ocasiones, los negros afroamericanos y los británicos– y vinculados estrechamente con otras propuestas como los propios feminismos negros, los islámicos o los diaspóricos, los feminismos africanos han evidenciado la necesidad de redefinir las prioridades de la agenda política ajustadas a las realidades del continente, así como la exigencia de autodefinirse en términos locales, desde una atractiva miríada de posturas.

¿De dónde parten? ¿Cuáles son los temas que preocupan a las feministas africanas?

 

El feminismo como plataforma de poder

Tal como dijo la escritora ghanesa Ama Ata Aidoo Las africanas fueron feministas mucho antes de que existiera el feminismo, entendiendo con esto que las africanas siempre han desarrollado estrategias para oponerse o resistir frente al patriarcado. De hecho, no son pocas las feministas que han generado importantes debates apelando al pasado precolonial africano para reivindicar formas propias de organización social y de articulación del poder menos desventajosas para las mujeres.

 

Además de contar coMPLA fightern precursoras paradigmáticas desde principios del siglo XX –como es el caso de la llamada “feminista victoriana africana”, la panafricanista sierraleonesa Adelaide Casely-Hayford, la sudafricana “Liga de mujeres Bantú” o la “Unión Feminista egipcia”–, el boom de los desarrollos en torno a los feminismos se dio en los años 50 y 70, en el entorno de los movimientos anticoloniales, panafricanistas y las luchas de liberación, como aquellas desarrolladas en Mozambique, Kenia, Angola, etc., y estrechamente vinculados a los partidos políticos, principalmente a aquellos de corte socialista.

Los análisis desde los estudios poscoloniales ahondaron en las dinámicas de poder de representación establecidas por la colonialidad, la manera en que la identidad de las mujeres africanas había sido construida desde el exterior, como un sujeto homogéneo, negativo e inferior. No es casualidad que uno de los ejes centrales haya sido lo que la feminista Pinkie Mekgwe llamó The politics of naming, “Lo político del nombrar”. ¡Se hacía necesario descolonizar el feminismo! Deconstruir esa hegemonía blanca, liberal e individualista para construir propuestas desde los márgenes.

Uno de los eventos más significativos para la estructuración formal de los feminismos africanos fue la celebración de la 3ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Mujeres de Nairobi (Kenia) en 1985 –se celebraba la llamada “Década de la Mujer”, entre la 1ª conferencia organizada en México en 1975 y esta–, a partir de la cual proliferó la producción activista, legislativa e intelectual.

Feminismos africanos VERSUS feminismos occidentales

El feminismo es un asunto polémico en África. Aunque se ha ido mitigando ligeramente gracias a los debates de activistas y académicas, así como con las recientes aportaciones de personalidades tan conocidas como Chimamanda Ngozi Adichie, el continente se resiste al término “feminismo” al considerarlo algo impuesto a la academia africana desde Occidente y con lo que no se identifican.

De hecho, en ocasiones, las feministas africanas deben hacer frente, por un lado, a quienes, “en casa”, las acusan de occidentalizadas (bajo el peligroso mantra de que el feminismo es unafrican –no es africano–, un argumento que también se esgrime como mecanismo deslegitimador de la homosexualidad), así como a quienes, desde Occidente –sea lo que sea eso–, se decepcionan ante unas mujeres que no encajan en la imagen exótica y orientalista de la supuesta –tradicional– mujer africana.

Incluso, africanas reconocidas públicamente y con trayectorias claramente defensoras de los derechos de las mujeres se niegan a reconocerse como feministas.

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Y es que el feminismo hegemónico sea el de la mujer blanca occidental, de clase media alta, de tradición liberal e individualista angloamericana, que excluye a los hombres y que entiende la maternidad como “sumisión al modelo patriarcal de organización social”. Una visión, esta de las feministas de Occidente (Western Feminist o Westfem), que dista mucho de las perspectivas africanas.

La concepción binaria e individualista de los feminismos occidentales se da de bruces con el pensamiento más holístico y comunitario de las sociedades africanas, para las que el individuo pertenece a su contexto y no puede existir al margen de él. Para los feminismos africanos, la lucha por la igualdad ha de ser cosa no solo de mujeres, sino de la comunidad en su conjunto, hombres incluidos. Otro punto de desacuerdo entre corrientes feministas de occidente y de África se encuentra en el tema de la maternidad, menospreciado por las primeras y muy valorado por las segundas.

Los feminismos africanos también divergen de los feminismos negros que surgieron en los años setenta en respuesta a “la opresión que las mujeres negras estadounidenses padecían dentro del feminismo blanco” y para enfatizar la doble opresión: por género y por raza. En primer lugar, las feministas africanas desaprueban el lesbianismo difundido por las womanists –de hecho, frente el womanismo o mujerismo de la escritora afroamericana Alice Walker, que incluyó a las africanas pero sin comprender su idiosincrasia, la crítica literaria nigeriana Chikwenge Okonjo Ogunyemi creó el African Womanism, como una corriente más afrocentrada–. En segundo lugar, las feministas afroamericanas dejaron de lado temas que resultan claves para las africanas como son la pobreza, los problemas con la familia extensa, la opresión que las mujeres de más edad ejercen sobre las más jóvenes, los inconvenientes de la poligamia, los fundamentalismos religiosos y, sobre todo (al igual que las feministas occidentales blancas), la maternidad.

La aparente incapacidad de los feminismos occidentales para reconocer sus privilegios, así como para teorizar partiendo de otras realidades culturales, económicas y políticas, sumada a la escasa apropiación del término “feminista” en el continente, llevó al desarrollo, en las siguientes décadas, de una nada desdeñable cantidad de corrientes.

 

¿Qué interesa a las feministas africanas?

Como habrás visto, nos referimos a “feminismos africanos” en lugar de emplear el término en singular “feminismo africano”. Recurrimos al plural ya que es la forma más adecuada para transmitir  la flexibilidad y el dinamismo de las culturas y realidades de las mujeres de todos los rincones del continente. Al fin y al cabo, existe una notable heterogeneidad de movimientos feministas en África: el womanism, el African womanism, el Africana womanism, el feminismo humanista, el stiwanism (acrónimo de Social Transformations Including Women in Africa), el motherism, el negofeminism…

Todas las corrientes feministas africanas comparten una serie de consideraciones: la interseccionalidad en el análisis —cómo coexisten las diferentes categorías de discriminación: raza, género, clase, religión, orientación sexual, etc.—; el papel preponderante concedido a la maternidad; la necesidad de autonombrarse y de dotarse de una agenda propia; la reivindicación de la igualdad desde lo comunitario, desde la cooperación entre mujeres y hombres; y la preocupación por hallar un punto intermedio entre la reivindicación de los derechos de las mujeres y el respeto a las tradiciones africanas.

Sin embargo, las divisiones existentes entre corrientes se producen por los aspectos en los que cada una pone el énfasis. Por ejemplo, el womanism, el Africana womanism y el stiwanism coinciden en dar prioridad a las luchas de clase y de etnias. El motherism pone el acento en la maternidad y en las mujeres del campo, por entender que personifican a la Madre Tierra, dificultando así la adhesión a esta corriente de lesbianas y de mujeres que no deseen tener hijos. El negofeminism rechaza de pleno la confrontación y aboga por la negociación entre sexos.

 

En la heterogeneidad está el gusto

En 2006, se celebró en Accra (Ghana) el primer African Feminist Forum (AFF) que reunió a decenas de autoproclamadas feministas para debatir sobre estrategias y temas clave de las luchas de las mujeres africanas. Reafirmándose en la diversidad dentro del movimiento, adoptaron el “Estatuto de principios feministas para feministas africanas“. Este foro demostró que la importancia de autonombrarse sigue vigente.

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PD: Esta entrada quiere servir de pequeña contribución al apasionante tema de los feminismos africanos. Pero pretendemos seguir ahondando periódicamente sobre las diversas corrientes que se han mencionado. ¿Te animas a hacerlo juntas? Si conoces y te interesa este tema, anímate a colaborar con nosotras y ponte en contacto a través del correo info@africaye.org.

 

Artículo de Celia Murias Morcillo –@CeliaMurias– y Ana Henríquez Pérez –@soidea-.

 

Foto de portada: African Feminist Rock

Foto combatiente MPLA: New York Public Library

Foto Buchi Emecheta: TheGeniusPalace Vía 

Ilustración cita: awdf.org

Equipo de Africaye.org

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