Más allá de las elecciones nacionales, el movimiento político de Y’en a Marre está cambiando la vida política y cívica de Senegal

La perseverancia del activismo senegalés

A finales de 2011 y principios de 2012, el colectivo conocido como Y’en a Marre (Estamos cansados ​​/ Ya es suficiente) surgió como una fuerza dinámica en la política senegalesa. Fundado y dirigido por los raperos Fou Malade (Malal Talla), Thiat (Cheikh Oumar Cyrille Toure), Kilifeu (Mbess Seck) y los periodistas Fadel Barro, Aliou Sane y Denise Sow, el movimiento se centró en garantizar la legitimidad de las elecciones presidenciales de 2012. El colectivo, junto con otros grupos políticos y de la sociedad civil, organizó protestas masivas contra la candidatura de Abdoulaye Wade -que se postulaba para un tercer mandato inconstitucional. Alentaron a los jóvenes a expulsar al entonces presidente de 85 años. Una de las marcas registradas del movimiento fue su uso del hip-hop y el rap como un medio para expresar su descontento y movilizar a la juventud. Aunque Y’en a Marre no logró impedir que Wade participara en las elecciones, su activismo jugó un papel en su derrota  y la victoria de su ex Primer Ministro, Macky Sall.

AfriqUPrising! Linda Masarira, Teddy Mazina, Thiat (von links) (c) Andi Weiland | Heinrich-Böll-Stiftung

 

Y’en a Marre (YEM) volvió a ser el centro de atención durante las recientes elecciones senegalesas de 2019, cuando salieron a las calles para abogar contra la reelección de Macky Sall. Argumentaron que Sall no había sido un líder eficaz, que había hecho poco para mejorar las vidas de los senegaleses y las senegalesas comunes. En particular, las quejas presentadas contra Sall se centraron en la mala asignación de recursos: invertir en cambios estéticos en el país, como la construcción de edificios y puentes parlamentarios deslumbrantes, sin abordar las necesidades sociales como la educación. A pesar de los esfuerzos de YEM, el 24 de febrero de 2019, Macky Sall fue reelegido con el 58% de los votos. En una conversación reciente con los autores de este artículo, Thiat, un miembro importante de YEM, dijo que estaba “decepcionado, pero no sorprendido”. Algunos en Senegal, como Thiat, cuestionan la validez de la victoria de Sall, acusándolo de reprimir la competencia y hacer trampa a través del acceso avanzado a la información del votante.

Pero para un grupo que se destacó en respuesta a una crisis política específica, la fuerza de YEM ha resultado ser su longevidad y su capacidad para definirse continuamente fuera del ámbito estrecho de la política oficial. Para YEM, las elecciones fueron batallas en una guerra más amplia para reformular el papel de los ciudadanos en la política senegalesa, y la victoria de Sall de ninguna manera socava el activismo cotidiano de YEM entre los periodos electorales. En lugar de centrarse en los objetivos a corto plazo, el movimiento ha estado trabajando para cambiar los problemas que subyacen en el comportamiento de los líderes políticos de Senegal.

Desde 2011, el enfoque de YEM se ha basado en la idea del Nuevo Tipo de Senegaleses (NTS). NTS es un enfoque bottom-up, o desde la base, para inspirar a los ciudadanos a participar en la política local. Esta ideología se centra las prioridades colectivas e individuales de los ciudadanos, como provocar un cambio en la manera en que se gobierna el país, y apunta a derribar la barrera entre los gobernantes y sus electores. El enfoque de YEM se ha basado desde el principio en la resistencia a alinearse con cualquier partido político o candidato; es decir, se ven a sí mismos ocupando un rol de vigilancia independiente completamente fuera de la política oficial. Entienden que cambiar la mentalidad de una nación entera llevará tiempo, y por lo tanto, sus esfuerzos se enfocan necesariamente en los jóvenes de Senegal. Thiat se ve a sí mismo y a sus compañeros, que en su mayoría tienen más de 30 años, como parte de la “generación sacrificada”, que quizás no vivan para ver los resultados de su trabajo: “El cambio vendrá de la población cuando estén listos”. Entendemos que nos beneficiaremos de los frutos de nuestra lucha… Somos la generación sacrificada. Tenemos que sacrificar el resto de nuestras vidas para cambiar la situación”.

Lo innovador de YEM es que la visión general compartida de NTS permite que activistas individuales impulsen iniciativas específicas dentro del marco de un movimiento más amplio. Uno de sus proyectos en curso, Dox ak sa Gox (traducido aproximadamente de Wolof como “camina con tu comunidad”), se centra en conectar a los residentes de las comunidades senegalesas con sus funcionarios locales. El programa crea un espacio para interacciones únicas a través de foros mediados por miembros de YEM, que brindan a la ciudadanía la oportunidad de expresar su opinión sobre la gobernabilidad local, establecer sus prioridades para que sus representantes electos las puedan tener en cuenta y también ofrecer la oportunidad de presionar a los representantes electos. YEM también ha desarrollado un sitio web de monitoreo, que detalla las actividades políticas de los administradores locales. Es un enfoque de la política basado en las personas, que descentraliza a la élite política y otorga agencia política a los ciudadanos para así contribuir al desarrollo de políticas, la asignación de recursos y el acceso a bienes y servicios públicos.

Además de esto, YEM ha realizado iniciativas ambientales para crear más espacios verdes, no solo en Dakar sino también en todo el país. Han rehabilitado edificios abandonados, pintando las paredes con graffiti, y plantando flores en el exterior. En estos centros renovados, han construido salas de ensayo, estudios de grabación y espacios de reunión como recurso para jóvenes estudiantes senegaleses.

Otros proyectos se ejecutan individualmente. Thiat está a cargo de Mboka, una iniciativa que intenta cerrar la brecha entre Gambia y Senegal. Los dos países son étnica y culturalmente muy similares, pero las fronteras internacionales -resultado del colonialismo- crean divisiones no solo en la interacción social sino también en sus relaciones económicas y comerciales. El proyecto Mboka trata de cultivar un sentido de hermandad entre las dos naciones facilitando los procedimientos de cruce de fronteras y organizando foros que abordan los problemas de inequidad entre los residentes de los dos países.

Fou Malade ha estado trabajando con personas que han sufrido prisión, proporcionándoles materiales de arte y un espacio para expresarse visualmente. Los aspirantes que salen de prisión también tienen acceso a los estudios donde pueden grabar y luego lanzar sus propios álbumes.

Simon montó a Citizen Mic, un concurso que anima a los jóvenes raperos a escribir música sobre la democracia y la gente. El año pasado hubo 300 participantes en la serie de talleres de un mes de duración que condujeron a la competencia, y el ganador recibió un estudio en casa, además de un año de pagos de alquiler.

Las recientes elecciones presidenciales fueron un recordatorio de las circunstancias desafiantes en las que opera YEM. Las maquinaciones políticas de alto nivel, una concepción patrimonial de los asuntos públicos, los niveles de burocracia y la debilidad de las instituciones locales amenazan constantemente con socavar el impacto de las iniciativas de YEM. Sin embargo, al apuntar a los problemas subyacentes y no solo al liderazgo político del país, YEM está tratando de reestructurar los cimientos de la vida cívica de Senegal. Como sostiene Thiat, “Estamos perdiendo el tiempo comparándonos con Estados Unidos y Europa, esos países Occidentales… Nunca tomaremos ese tren”. Tenemos que crear nuestras propias pistas, nuestro propio tren y tomar nuestro propio camino. Este es un largo proceso de cambio”.

No es sorprendente que los líderes de YEM como Thiat encuentren inspiración en Steve Biko, el líder de la conciencia negra sudafricana asesinado por el Apartheid a fines de los años 70 y cuyas ideas han inspirado a la nueva generación de activistas estudiantiles sudafricanos. Al igual que Biko, los activistas de YEM insisten en la primacía de desarrollar a los jóvenes africanos que puedan hacer frente a los desafíos de las injusticias, que puedan ir más allá que los representantes políticos –incluso aunque no sean capaces de llegar a un mañana donde puedan ver los frutos de su organización de hoy.

 

Autores

Este artículo fue publicado originalmente en Africa is a Country por los autores Seynabou Diop, Myles Cunningham, Dylan Millson, Katya Khalizeva. Puedes leer el original aquí.

Traducción de Africaye.org

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